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No son días de seducción para las noticias. Y no es porque no estén pasando cosas importantes en América Latina, pero comenzó a rodar la pelota en este extraño mundial de tres países, y en el continente ya no se puede hablar de otra cosa. El fútbol tiene esa capacidad única de acallar debates, polémicas, y acercar a gente que en cualquier otra ocasión, se tiraría los platos por la cabeza. Pero en Mirada Sur seguimos pendientes de las noticias, y le acercamos este boletín para que pueda seguir informado, entre partido y partido del mundial. Y por eso le vamos a contar de la infartante definición electoral en Perú, de la campaña bajo fuego en Colombia, de la crisis sin final a la vista en Bolivia, y de las señales cada día más complejas que vienen de Cuba. Como si fuera poco le contaremos de una muerte que tuvo en vilo a los argentinos, casi tanto como la pierna zurda de Messi, a cuyo velorio se estima asistieron un millón de personas. Mucha cosa, como verá el amigo lector, así que mejor empezamos de una vez.

Keiko Fujimori parece romper la maldición presidencial

“Un 10 de junio de 1990, a los 51 años, Alberto Fujimori ganaba la segunda vuelta contra Mario Vargas Llosa. Ayer, 10 de junio de 2026, a los 51 años, Keiko, su hija, pasó adelante a Sánchez en el conteo de votos, convirtiéndose en la virtual ganadora de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. La paradoja es que el papá era el populista de centroizquierda que le ganaba al liberal de derecha y hoy la hija es la liberal de derecha que le gana a la izquierda. Las vueltas de la vida”.

Esas palabras fueron las primeras que nos dijo el amigo José Beteta, presidente de la Asociación de Contribuyentes del Perú, en la tarde de ayer, cuando lo llamamos para pedirle su lectura sobre lo que ha pasado con las elecciones peruanas.

Además de la curiosidad que nos señalaba José, la segunda vuelta para definir quién será el próximo presidente del Perú viene siendo una de las más ajustadas de la historia de la democracia mundial. Un final de dientes apretados entre la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori y el postulante por Juntos por el Perú, Roberto Sánchez .

Al abrirse las urnas y comenzar los conteos, Fujimori picó en punta. Algo esperable, ya que los primeros resultados computados provinieron en su mayoría de Lima y otras zonas urbanas de la costa, donde su ventaja era clara. Pero a medida que fueron llegando las actas de la sierra y de las regiones rurales andinas, donde Sánchez tiene un amplio apoyo, la diferencia se fue acortando e incluso Sánchez logró pasar a su rival. Algo similar había ocurrido en la segunda vuelta de 2021, entre la propia Fujimori y Pedro Castillo.

Esta vez, sin embargo, Keiko volvió al primer lugar gracias a los votos que empezaron a llegar desde el exterior, un electorado que históricamente se ha volcado a sectores de derecha o centroderecha. Al momento de redactar esta nota, la carrera continúa cabeza a cabeza y la diferencia que saca Fujimori sobre Sánchez es de menos de 2 mil votos en más de 18 millones computados. Todavía quedan actas observadas, impugnaciones y mesas bajo revisión, por lo que el resultado definitivo, si bien favorece a la candidata de Fuerza Popular, aún no está cerrado. No obstante, los cálculos de los especialistas ya dan como ganadora a Fujimori, pese a gestiones tan esotéricas como ésta para votar en su contra. Beteta piensa de la misma forma, pero aclara: “El único tema es que desde el partido de Roberto Sánchez han observado decenas de actas a propósito para demorar la remontada y hacer creer que los votos se están ganando en mesa”.

TRASFONDO. Tras casi una década de crisis institucional, que tuvo su peor momento cuando el ex mandatario Pedro Castillo intentó un autogolpe de Estado, y una inédita sucesión de presidentes que no pudieron completar su mandato, el resultado de estas elecciones no parece que vaya a traer la estabilidad que esperan los peruanos y que les ha resultado tan esquiva en estos últimos años. Como muestra la muy reñida elección presidencial, el país está profundamente dividido y al nuevo presidente no le va a resultar fácil gobernar. Al respecto, José nos dijo: “Cualquiera de los dos escenarios son pésimos. Sánchez destruiría el Estado y generaría un estado mercantilista, ilegal, mafioso. Mientras que Fujimori tendría tanta oposición que le sería imposible gobernar en una mitad del Perú. Así que, en la fachada, la estabilidad la pone Keiko, pero la verdad es que no depende de ella siquiera poder gobernar de forma estable”.

Con un país dividido y un resultado aún pendiente de confirmación oficial, Keiko Fujimori se encuentra a un paso de convertirse en la primera Presidenta electa de Sudamérica que no representa a sectores de izquierda.

Se calienta la previa del balotaje en Colombia

Rodeado por una mampara blindada, Abelardo de la Espriella arenga a su gente. Foto: Twitter

A menos de 10 días de la segunda vuelta presidencial, la carrera entre el candidato petrista Iván Cepeda y el opositor de derecha Abelardo de la Espriella, está que arde. Esta semana hubo de todo: acusaciones cruzadas, denuncias de atentados, declaraciones de alto voltaje y un nivel de confrontación que alcanzó un extremo con la bomba arrojada por Gustavo Petro a las redes sociales. “Heil Hitler", escribió el mandatario en su cuenta de X, como respuesta a una columna de opinión en la cual el autor expresaba su apoyo a De la Espriella y aseguraba que Colombia precisa "orden, autoridad y libertad económica”.

El exabrupto provocó una avalancha de críticas y puso a Petro en el centro de la campaña, opacando nuevamente a Cepeda. También le dio pie a la oposición para insistir sobre el concepto de que la elección enfrenta a dos modelos de país, y que uno de ellos se ha radicalizado al extremo. Iván Cepeda no se quedó atrás. El candidato de Pacto Histórico generó su propia polémica al afirmar: “Si no te gusta Colombia, nuestra gente, nuestra cultura y nuestra comida: ¿POR QUÉ NO TE VAS DEL PAÍS?”. El mensaje fue difundido a través de sus redes y provocó la reacción de figuras políticas y sociales. Entre otras críticas, el ex senador Humberto de la Calle señaló la contradicción entre el Acuerdo Nacional que propone Cepeda y su grito en X. Y Enrique Peñalosa, ex alcalde de Bogotá, ironizó: ¿Será que su jefe Gustavo Petro que se consiguió nacionalidad italiana y pasaporte italiano y qué pasó los meses de la pandemia en Italia está pensando en irse del país?

De la Espriella no ha sido menos duro y sus promesas de fumigar miles de hectáreas de coca, construir mega cárceles al estilo Bukele y retirar a Colombia de organismos internacionales como la ONU y la OEA contribuyeron a caldear aún más el clima.

TRASFONDO. El trasfondo ayuda a comprender un poco mejor la tensión reinante. Colombia vive una realidad especialmente sensible. La tan mentada “Paz Total” de Gustavo Petro no trajo los resultados prometidos y la sensación de que el gobierno perdió el control se ha extendido. Los grupos armados siguen activos, el narcotráfico se ha fortalecido y la inseguridad continúa siendo la gran preocupación de la población.
Colombia carga con una historia marcada por asesinatos de candidatos presidenciales, atentados, secuestros y décadas de guerrilla armada. Cada amenaza y cada episodio de violencia revuelve una herida que sigue abierta en la memoria de los colombianos. Por eso las denuncias por eventuales atentados contra ambos candidatos, surgidas en estos días, así como las acusaciones mutuas de supuestos “autoatentados", dirigidos a influir en la opinión pública, generaron tanta conmoción.

LO QUE PUEDE PASAR. Al momento las encuestas muestran una ventaja para Abelardo de la Espriella. El último sondeo de AtlasIntel le otorga un 52,6% de la intención de voto ante el 44,8% de Iván Cepeda. Una tendencia que coincide con los resultados de la primera vuelta, en la que De la Espriella obtuvo un 43,7% frente al 40,9% del candidato de Pacto Histórico. Pero nada está dicho y la elección sigue abierta.

Bolivia en máxima tensión, mientras se agudiza crisis humanitaria

Rodrigo Paz decidió empezar a actuar y dejar atrás la pasividad que venía mostrando desde que comenzaron las protestas en su país. Luego de 5 semanas de manifestaciones, bloqueos y grave desabastecimiento, el presidente boliviano promulgó la ley que regula los estados de excepción y lo habilita a endurecer su respuesta frente a una crisis que lo tiene en jaque. Hasta ahora, Paz había apostado al diálogo, evitando la confrontación directa para no generar más tensión. Pero los problemas de suministro de alimentos, medicinas y combustible provocados por los bloqueos de rutas, no cesan. Y los reclamos dejaron atrás las cuestiones como salarios o inflación para concentrarse en abiertos pedidos de renuncia del mandatario, asumido hace apenas 7 meses.

Si bien la nueva ley no implica un estado de excepción automático, le da al gobierno la posibilidad de declararlo cuando lo considere necesario. Esto significa que Paz posee ahora más herramientas para enfrentar a los manifestantes. Además, es un clara señal del cambio de tono en su estrategia. Desde los sectores movilizados, han señalado que la ley es el primer paso de una inminente escalada represiva de parte del gobierno. Por el otro lado, la decisión recibió el respaldo de las poblaciones afectadas por los cortes, así como de los grupos empresariales. Desde que comenzaron las protestas, ambos le venían reclamando a Paz que respondiera con acciones más firmes a fin de garantizar la libre circulación y el regreso a la normalidad de los suministros.

Como están las cosas, el conflicto podría entrar en una fase de confrontación directa entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad. Paz parece decidido a mostrar su autoridad, pero sus adversarios continúan firmes en su postura, convencidos que la presión callejera puede doblarle el brazo al presidente y provocar su renuncia.
Mientras tanto, el ex mandatario Evo Morales, desde su bastión en el Chapare, echa nafta al fuego en su intento por sacar renta del caos social. Aunque niega estar detrás de las protestas, asegura que el fin del conflicto solo será posible si Rodrigo Paz renuncia al gobierno y el MAS regresa al poder que las urnas le negaron.

TRASFONDO. La crisis que golpea al país del altiplano tiene su origen en las elecciones de noviembre de 2025, cuando Rodrigo Paz derrotó al oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) y terminó con dos décadas de izquierda boliviana. Paz llegó al poder con la promesa de ordenar los desajustes económicos que Bolivia arrastra desde hace años. Pero la realidad era más compleja de lo que parecía. La escasez de dólares, las dificultades para importar combustibles, el déficit fiscal y el desgaste de un modelo económico basado en los hidrocarburos, lo obligaron a tomar medidas impopulares. Entre ellas, recortes en los subsidios a los combustibles y ajustes en el gasto público, decisiones que impactaron directamente en el bolsillo de los bolivianos y aumentaron el malestar social. Y el MAS, que nunca terminó de conformarse sin el poder, se dedicó a hacer su juego. A pesar de haber perdido el gobierno, mantiene una enorme capacidad de movilización a través de organizaciones campesinas, indígenas, sindicales y cocaleras distribuidas en buena parte del país. Maquinaria que puso en marcha sin dilaciones. En ese contexto, con Evo Morales como figura central, alienta las movilizaciones con el objetivo de golpear al gobierno y provocar su caída.

Así, la pelea por el poder es la verdadera razón detrás de los reclamos sociales.

Cuba recrudece represión, mientras EE.UU. aumenta presencia

El secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, visitó la base de Giantánamo, en Cuba. Foto

Mientras el secretario de Guerra de los EE.UU., Pete Hegseth, realizó una sugerente visita a la base americana de Guantánamo, la dictadura cubana no deja de recibir golpes. Asfixiado por una crisis económica demoledora, incapaz de encontrar una solución a la escasez crónica que padecen millones de cubanos, y acorralado por el gobierno de Donald Trump, el régimen que una vez fue el faro de la izquierda latinoamericana, se encuentra en una situación terminal. A los apagones, la falta de alimentos y medicinas y el éxodo masivo de su población, se suman ahora dos nuevos ganchos al mentón. Por un lado, la ofensiva económica lanzada por Estados Unidos contra las empresas que sostienen financieramente al régimen. Por otro, un nuevo informe del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, que acaba de denunciar 332 acciones represivas ejercidas por el régimen durante el mes de mayo.

El primero es el que comentamos aquí el viernes pasado y que provocó la estampida de las principales cadenas hoteleras internacionales en la isla. Se trata de la orden ejecutiva firmada por la administración Trump, que desde el 1o de mayo establece sanciones contra empresas y particulares extranjeros que mantengan negocios con entidades vinculadas a GAESA, la red de empresas controlada por el Ejército que maneja gran parte la economía.

El segundo impacto llegó desde adentro. Según el informe más reciente del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, en mayo se registraron 332 acciones represivas contra ciudadanos cubanos. Las denuncias incluyen detenciones arbitrarias, amenazas, hostigamiento, vigilancia, citaciones policiales y otras formas de persecución contra opositores, activistas y periodistas independientes. El dato marca un recrudecimiento de la supresión de las libertades y muestra que las únicas herramientas que le quedan al régimen para aferrarse al poder, son la intimidación y el miedo.

En tanto, durante su visita a Guantánamo, Pete Hegseth dijo que considera "imprudente" cualquier intento de Cuba de obtener armas para atacar al enclave militar estadounidense en el este de la isla. "Pase lo que pase, el Departamento de Guerra estará preparado y posicionado para cualquier posible contingencia", dijo Hegseht, que habló con los marines después de un entrenamiento matutino por varias zonas del enclave, entre ellas frente a una de las casetas -ahora cerrada- por donde se accedía al territorio cubano antes de que ambos países cortaran relaciones a inicios de la década de 1960.

TRASFONDO. Durante mucho tiempo la dictadura cubana logró sostenerse en un precario equilibrio. El Estado garantizaba educación, salud y abastecimiento. Pero todo eso estaba sostenido por recursos que venían desde el extranjero. Cuba siempre tuvo un padrino que le dio una mano. En un principio eran los subsidios de la malograda Unión Soviética. Más tarde llegó el petróleo chavista. Cuando las canillas se cerraron, la realidad salió a la superficie y se vio que el régimen revolucionario cubano era incapaz de sostenerse por sí solo.

Si Cuba ha logrado sobrevivir en estos últimos tiempos, es en parte gracias a Gaesa. Hoteles, puertos, servicios financieros, comercios minorista, logística y turismo, forman parte de una red que proporciona al gobierno un gran porcentaje de los recursos que necesita para sostenerse. Washington busca cortar ese flujo de divisas y así ahogar aún más a la dictadura castrista. Y lo hace con un cuchillo de dos puntas. Porque la medida, a la vez que debilita al régimen, limpia el terreno para una eventual llegada de compañías estadounidenses. De hecho ya suenan nombres como Marriot y Airbnb, que ya tuvieron presencia en la isla durante la gestión de Barak Obama.

Por el otro lado, el recrudecimiento de la represión que señala el Observatorio tiene mucho que ver con esto. A medida que los recursos escasean y la miseria avanza, la desesperanza crece y el descontento social aumenta. Y como ocurre desde hace 70 años, las bocas disidentes son cerradas con represión y cárcel.

Argentina conmovida por muerte de polémico cantante de rock

Esta información podrán sonar extraña para quienes no habitan en el Cono Sur del continente. Pero en esta zona alejada del mundo, el grupo musical argentino conocido como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fueron durante casi 30 años un fenómeno de masas único. Su cantante, Carlos Alberto Solari, el popular “Indio”, murió el viernes pasado a los 77 años de edad. A pesar de su edad y de que padecía Parkinson desde hacía una década, la noticia causó gran conmoción en Argentina. La muerte del Indio, como le decían, mostró una vez más esa capacidad tan propia del pueblo argentino de convertir a ciertos personajes populares en algo parecido a dioses. A tal punto llegó el fanatismo casi religioso hacia Solari, que sus seguidores llamaban a los conciertos “misas ricoteras”.

Ni bien su fallecimiento se hizo público, una movilización masiva se inició en todo el territorio argentino. Cientos de miles de personas salieron a las calles y llenaron plazas y avenidas de distintas ciudades, cantando sus canciones y compartiendo el dolor por la pérdida. Además, una peregrinación multitudinaria se dirigió hasta el recinto donde se encontraba el féretro, en el barrio de Avellanada, Buenos Aires, donde una fila de fanáticos se extendió por varios kilómetros. Todos querían darle el último adiós al ídolo y así la despedida se convirtió en una de las más multitudinarias de la historia reciente del país.

Hasta el gobierno de Javier Milei se vio involucrado en una polémica inesperada. A poco de conocida la noticia, se planteó la posibilidad de realizar el velorio en el Congreso Nacional. Pero la propuesta fue descartada por las autoridades, que argumentaron razones logísticas y de seguridad ante la impresionante afluencia de público. Y, por supuesto, como pasa siempre en La Argentina, la discusión se politizó y pasó al terreno de la disputa ideológica.

QUIEN ERA SOLARI. Lo que generó la muerte de Solari no se explica solamente por la música. El Indio fue digno representante de una tradición cultural bien argentina: la creación de ídolos populares que acaban en una especie de olimpo donde conviven Diego Maradona, Eva Perón, Gilda, y otros referentes que supieron calar hondo en el corazón de los habitantes de esa tierra tan particular. Los recitales de la banda lograron congregar multitudes inéditas en la historia del rock latinoamericano. Y muchas veces acabaron en tragedia. Uno de los más recordados fue el último de la carrera del Indio.

El tristemente célebre concierto de Olavarría, realizado en marzo en 2017 en un predio rural con capacidad para unas 150 mil personas, elegido porque ya no había estadios convencionales capaces de recibir la cantidad de gente que movilizaban las "misas ricoteras”. En esa ocasión, la convocatoria superó las 300 mil almas. Y la tragedia sobrevino. Dos personas murieron, 25 resultaron heridas y las fuerzas de seguridad debieron desplegar un enorme operativo de emergencia para contener el desborde de público, una constante en las presentaciones de “Los Redondos”

POLÉMICO. Pero como todo ídolo de esa magnitud, Solari tuvo su lado polémico. Fueron muchos los que criticaron el contraste entre la prédica que lanzaba en sus canciones y su estilo de vida. Durante gran parte de su carrera, criticó al capitalismo y al poder económico. Disparó contra el consumismo y las élites políticas y empresariales. También en entrevistas y declaraciones públicas se ubicó en una postura de izquierda y tuvo acercamientos con los gobiernos kirchneristas. Su personaje era el tradicional rockero contestario y antisistema. Sin embargo, su inmensa popularidad y el éxito de sus trabajos discográficos, le permitieron amasar una inmensa fortuna. Durante años vivió en una amplia residencia en Parque Leloir, una de las zonas residenciales más exclusivas y codiciadas del oeste bonaerense. Llevó una vida de lujos y fue dueño de uno de los emprendimientos artísticos más rentables de la historia del rock argentino.

Todo esto representó, para muchos, la clásica contradicción de algunos referentes de izquierda que terminan viviendo de la misma manera que los que siempre criticaron.

Martín Aguirre | Director

Que tan bien cocinado estuvo este resumen semanal

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