Noticias recientes destacan que de los cinco generales que acompañaban al Presidente Xi de China, desde el comienzo de su Gobierno en el 2012, no queda ninguno, después de repetidas purgas internas. Los más recientes purgados son los generales Zhang Youxia y Liu Zhenli y las imputaciones contra estos generales se dieron a través de un comunicado de tan solo 30 segundos, distribuido a los medios de comunicación, según lo reporta CNN el mes pasado.

Más allá de que puedan causar preocupación estas purgas, y lo que podrían significar para el régimen actual, las purgas son parte del régimen político comunista, en China y en otras partes del mundo donde el comunismo - totalitarismo gobierna. Un sistema político totalitario, como el comunismo, requiere control absoluto, por lo tanto ese absolutismo y falta de división de poderes genera aislamiento y desconfianza hacia los más cercanos al poder. La única manera de alcanzar el control absoluto es la purga permanente, de los más destacados elementos del régimen o a quienes representan un peligro para el líder. Sus mejores elementos son constantemente cambiados o enjuiciados, para evitar perder el control. El Instituto Hudson, en un comentario de esta semana, destaca la historia de estas purgas en la Unión Soviética y China.

El patrón se repite en regímenes como el Cubano, sus revolucionarios corrieron la misma suerte y fueron purgados desde el comienzo de la revolución, permanentemente y hasta nuestros días. Fidel envío al Che Guevara a pelear a Bolivia, a una lucha guerrillera que no tenía posibilidad de éxito, la casualidad era que fue el único que le hacía sombra política a Fidel. Lo estamos viendo en estos momentos en Venezuela, donde se sospecha que Maduro pudo haber sido entregado por la misma Delcy Rodríguez, que reclama lastimeramente su devolución al pueblo venezolano. No se sabe a ciencia cierta si lo que estamos viendo en cada cambio semanal de posición del régimen venezolano, es simplemente una carrera, para consolidar el poder una vez que con la captura de Maduro cambió la distribución de fuerzas en el gobierno.

Analistas y expertos sinólogos (expertos en China), hablan de China que se quiere perfilar como alternativa a Estados Unidos. Tal vez tengan la capacidad económica de hacerlo, pues si alguien se ha beneficiado grandemente de la mayor apertura comercial de los últimos 40 años, ha sido China. Sin embargo no hay nada más infiel y menos nacionalista que el comercio mundial. China puede a corto plazo triunfar en esta estrategia de ser un socio barato y rentable, pero son un régimen autoritario y militarista, sin pesos y contra pesos en el poder, sin respeto al estado de derecho o a los derechos de los ciudadanos. Es un infierno en la tierra para aquellos que piensan diferente.

Pasó en los años treintas del siglo veinte, ante los evidentes fracasos de la colectivización de la propiedad privada y la abolición del mercado. Stalin en un destello de sensatez, abrió la Unión Soviética a la inversión extranjera para lograr una industrialización forzada en planes quinquenales. Rápidamente esto hizo que el país se desarrollará a pesar de la gran depresión, a un gran costo humano y monetario, cuando el resto del mundo parecía que iba a colapsar. Pero antes de empezar la segunda guerra, o durante esta, aquellos quienes habían ayudado al país a generar bienestar económico trayendo capitales, fueron rápidamente nacionalizados. La industria creada con capitales extranjeros pasó a ser propiedad del estado y muchos de los que creyeron en la posibilidad de colaborar y obtener un beneficio económico, perdieron lo invertido.

China representa los mismos riesgos, si bien no ha habido algo similar a lo que pasó en la antigua URSS, desde su apertura al comercio y al capitalismo, su régimen político es un peligro latente. En cualquier rato se puede caer víctima de las nacionalizaciones o la pérdida del capital en un abrir y cerrar de ojos. China representa un desafío, sin mediar de por medio este riesgo, pues por todos es sabido el fuerte control que rige contra la libertad de expresión y el acceso sin restricciones al internet. Si algo no gusta al partido o a los líderes, simplemente no existe en la red de China, la gran muralla cibernética no lo permite, a menos que se cuente con herramientas como VPN’s (muros cortafuegos virtuales) que permiten el acceso al mundo exterior, es imposible encontrar la información sin saltarse esta muralla.

Es el problema de empresas de tecnología que dependen de la libertad de expresión, como las redes sociales, que no terminan de despegar en China, no porque no entiendan el mercado Chino o no puedan atender a sus usuarios, sino más bien, porque para hacerlo de manera legal tendrían que entregar información privada y confidencial de sus usuarios, creando un riesgo no solo para los usuarios Chinos, sino para otros usuarios a nivel mundial.

Hace pocos días fue noticia, que los mecanismos de control de comunicaciones, para combatir el terrorismo, el lavado de activos y el crimen organizado, han dado acceso a China a comunicaciones privadas de ciudadanos de Estados Unidos. El afán de controlar el relato político exterior y espiar a sus gobernantes y ciudadanos que potencialmente puedan decir algo negativo con respecto a ellos ha terminado afectando al resto del mundo.

No todo es negativo con respecto a China, hay que recordar que la historia del desarrollo reciente que han logrado obtener, son la prueba contundente del poder de la libertad y el mercado. China no es una democracia, ni una república, con un parlamento independiente y de contrapeso al ejecutivo, no es una economía capitalista, pero la poca apertura que se permitió con la llegada de Deng Xiaoping al poder, hizo que China, con un gigantesco mercado creciera a porcentajes estratosféricos que no se han dado en Occidente. China creció gracias al poder del mercado y la libertad, pero quiere gobernar como si el mercado y la libertad no existen.

Ya lo he relatado en anteriores comentarios, China es la historia de crecimiento más fantástica del siglo XX. La pregunta que deberíamos hacernos es, qué pasaría con ese país si no solo permitieran al mercado operar, pero también avanzaran a un sistema más republicano, más occidentalizado de protección de los derechos individuales y más democrático. Con lo poco que han hecho han desatado la revolución económica más grande y rápida de la historia, imagínese si avanzaran en otras reformas.

Deng Xiaoping, después de Mao Tse Tung y la banda de los cuatro reconoció, de manera muy práctica, que si un poco de libertad y propiedad podría generar riqueza, era importante permitirlo para no sufrir de hambrunas y eventualmente tratar de contener la furia de un pueblo agotado y oprimido con tanta falta de libertad y experimento social. Gracias a esto, el régimen político chino pudo sobrevivir el golpe político que significó la matanza de Tiananmen, no porque fuera visto como correcto aplastarla, pero gracias a que siguieron permitiendo la libertad económica, lograron domar lo podría haber sido, en 1989, el fin del comunismo en China. Solo con la caída del régimen autoritario que los gobierna, podremos saber la verdad, es lamentable lo ocurrido, contrario a lo que muchos expertos piensan de que es sostenible ese modelo. Es un modelo que tarde o temprano fracasará, no por culpa del capitalismo, sino por las contradicciones del sistema que permite la libertad económica, pero por otro lado trata de manipular la libertad de conciencia, de expresión y política de sus ciudadanos.

China no es en el largo plazo competencia, ni modelo para Occidente, es un sistema que sobrevive y que no crea las condiciones necesarias para el florecimiento humano. China, sin embargo ha reconocido que tanta regulación medio ambiental, laboral, y burocrática ralentiza el desarrollo económico en el mundo Occidental y esa es su debilidad. Estados Unidos, la Unión Europea y el resto de países donde se da prioridad al estado de bienestar y se ignora la libertad económica, han olvidado y están convirtiendo a sus países en el lastre del desarrollo económico del mundo occidental. Reconocer esto no significa apoyar como válido el modelo de desarrollo, control político y social absoluto de China, pero si hay que reconocer que algo hacen bien.

Occidente debe de reconocer que en lo económico es importante seguir comerciando con China, de manera ordenada y limpia, sin tratos preferenciales que violan las reglas de los países, perjudican el estado de derecho, la propiedad privada y los derechos de sus ciudadanos. Hay algo de genialidad en el modelo de China de tener pocas regulaciones que no ralentizan su desarrollo económico. Si Estados Unidos o la Unión Europea redujeron las regulaciones excesivas, fueran más cuidadosos en el gasto del gobierno, en el manejo del déficit fiscal, en el manejo monetario, nadie estaría preocupado por la competencia en precios y el comercio descomunal con el que China se presenta como desafió a Occidente. Nadie de éxito empresarial, en su sano juicio, está dispuesto a exponer su capital y su libertad llevándose la producción a ese país, de no ser por la sobrerregulación y la ventaja en costos que ofrece debido a su poca regulación. El desafío chino no es solo para sus ciudadanos, sino para cualquier país o empresa que esté integrada en la economía mundial.

Ojalá que los gobernantes chinos se den cuenta que la única manera de convertirse en una alternativa real a Occidente será cuando entiendan que la libertad no puede ser solo en lo económico sino que requiere de apertura política, republicana y de estado de derecho, si aspira a ser un gran imperio o potencia que compita. Mientras tanto seguirán siendo solo eso, una amenaza, mas no una alternativa real.

Occidente se escandaliza por las inversiones millonarias privadas de ciudadanos chinos más allá BRI (Iniciativa Franja y ruta) promovido por el gobierno, en ciudades como Vancouver, Los Angeles, San Francisco o España y otros países europeos, pero nadie se da cuenta que todo esta inversión externa de sus ciudadanos, en realidad es por la desconfianza que tienen los ciudadanos chinos a exponer sus capitales en su país, pues pueden ser confiscados en cualquier momento si se cae en la oposición al Gobierno. Los países occidentales siguen siendo muy atractivos, a pesar de sus excesivas regulaciones, por su respeto a la libertad, estado de derecho, y por eso es que los ciudadanos chinos, que se han enriquecido con el modelo económico del país, invierten afuera como si no hubiera fin y aumentando el costo de la vivienda en donde invierten.

El mundo sería un lugar mucho mejor si Occidente y China reconocieran que la solución no está ni en una ni otra sociedad, tal cual las conocemos hoy en día, si no en ver los errores que sus propios modelos los tienen congelados. Solo si reconocemos esto, podremos avanzar en lograr mayor florecimiento humano del que han logrado hasta ahora.

Mis otros comentarios sobre China:

  • China, ¿Enemigos o no de la cultura occidental? Mayo 28, 2025

  • Hong Kong El Gran Bazar de la Fortuna. Agosto 12, 2024.

El 3 de Febrero del 2026 hablé sobre este tema para el programa del IEEP sobre que está pasando en China, con Joselo Andrade. Mis comentarios en la segunda mitad a partir del minuto 34 del video.

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