Buenos días. Como cada viernes, aquí le llega el resumen esencial de noticias, para intentar comprender lo que pasa en América Latina. Y, de paso, buscar anticipar como las noticias le pueden afectar en su vida cotidiana. Esta semana los flashes se los robó el sorpresivo ecuentro entre Donald Trump y el presidente colombiano Gustavo Petro. Los intercambios públicos previos hacían temer un choque de trenes, pero al parecer todo fluyó mejor de lo esperado. Pero nuestra “voz local” nos aclarará los detalles de una situación que puede ser explosiva. También analizamos la contundente victoria oficialista en las elecciones de Costa Rica, que marca una consolidación de candidatos afines a la nueva “doctrina Trump” en la región. Luego analizaremos qué está pasando en Venezuela, a un mes de la captura de Nicolás Maduro, así como la penuria de los cubanos, cuyo régimen comunista parece al borde del quiebre final. Y vamos a quedar por ahí, porque es tan rico el material en torno a estas cuatro noticias, que no quisimos extendernos más. Y en esa misma tónica, vamos a empezar con las noticias.

Las noticias esenciales

Encuentro de Trump y Petro marca la agenda de la región

El encuentro entre Donald Trump y Gustavo Petro ha sido la noticia más relevante de la semana en América Latina, y no porque no haya ocurrido otras cosas importantes. Es que en la previa, este encuentro parecía un choque de trenes que sólo podía traer dolores de cabeza para la región. Petro lleva meses con un discurso agresivo, y por momentos algo delirante, en relación al cambio de postura de Washington hacia la región, y teniendo en cuenta las “pocas pulgas” de Trump, muchos colombianos contuvieron la respiración hasta que terminó. El resultado final parece más positivo de lo esperable, con dos mandatarios que mantuvieron las formas (cosa poco habitual en ambos) y todo se cerró con promesas de colaboración, y declaraciones de simpatía mutuas. Pero… ¿es tan así?

“Nos llevamos muy bien. Él y yo no éramos exactamente los mejores amigos, pero no me ofendí porque nunca lo conocí. No lo conocía en absoluto”, dijo Trump a los periodistas después del encuentro con Petro. El colombiano resaltó que le extendió una invitación a su par estadounidense para que visite Cartagena de Indias, la cual calificó como “un lugar bello para vivir”. Por su parte, Trump le obsequió una gorra con el lema ‘Make America Great Again’. Será interesante ver si la usa.

LA VOZ LOCAL. Para entender el trasfondo del encuentro, consultamos a Carlos Augusto Chacón, Director Ejecutivo del ICPColombia, que nos decía lo siguiente:

“Lo primero que hay que decir, es que quedó en claro que fue Petro quien pidió la reunión, y que no le dieron la bienvenida que se le ha dado a otros jefes de estado de la región, incluso entró por otra puerta. Más allá de eso es muy importante que el presidente haya concurrido, y haya asumido la responsabilidad de un jefe de Estado. Lo cieto es que el objetivo de Petro es que lo sacaran de la lista OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros), junto a su ex esposa”. Pero lo importante ahora es ver si Petro empieza a cumplir con lo que le pide Estados Unidos, que son mayores acciones para enfrentar a los grupos criminales que operan en Colombia y Venezuela”.

Según Carlos Augusto, “también es clave que Petro cumpla con lo que le pidieron en materia electoral, que es que respete el proceso, que no pretenda perpetuarse en el poder, que no pretenda interferir, que no vaya a haber fraude. Lo que se está manejando en medios colombianos es que cuando Petro pidió que lo retiren de la lista OFAC, la respuesta fue que lo harán después de las elecciones, y en función de cómo actúe en el proceso electoral. Estados Unidos ha usado una estrategia amable con Petro, se le ha hecho entender que la relación puede ser fluida si se compromete en la lucha contra el crimen organizado, y garantiza que las elecciones van a ser libres y competitivas”. “Es muy importante que se bajen tensiones que habían escalado mucho en los últimos tiempos, y los exportadores colombianos respiraron más tranquilos después de esta reunión”.

POR QUÉ ME IMPORTA. Colombia es un país clave para el equilibrio geopolítico regional, y pese a haber sido un histórico aliado de EE.UU., bajo el gobierno de Petro ha coqueteado con la izquierda radical, y ha permitido el florecimiento del crimen y el narcotráfico. Este año, el país tiene elecciones que serán vitales para el futuro del continente. Hoy, Colombia y México son junto con Brasil los grandes bastiones de la izquierda, y de oposición a Estados Unidos. Si en Colombia hay un cambio de color político, la situación regional tendrá un viraje impactante.

Laura Fernández obtuvo casi el 50% de los votos y es la presidenta de Costa Rica

La candidata oficialista de Costa Rica, Laura Fernández, se impusocon casi el 50% de los votos en las elecciones presidenciales de Costa Rica y es la nueva presidenta electa, impulsada por un discurso de continuidad y énfasis en orden y seguridad. Muy por detrás, rondando el 30%, se ubicó Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional. A nivel legislativo, la victoria oficialista es un poco más estrecha: será la principal fuerza pero no le alcanza para lograr la mayoría absoluta. Fernández fue la candidata elegida por el actual presidente costarricense Rodrigo Chaves para continuar con el modelo político. Así, ella se presentó como la "continuidad del cambio" y la "heredera", lo que le permitió capitalizar los altos índices de aprobación del mandatario saliente, cultor de un discurso antiestablishment y de corte populista.

Hay un aspecto curioso con esta elección. Si bien la mayoría de los medios internacionales la califican de “derechista”, y el primero en felicitarla fue el salvadoreño Nayib Bukele, todos los amigos analistas costarricenses (ninguno sospechoso de socialista) se mostraron preocupados por el resultado. Esto en el sentido de que el gobierno de Chaves ha mostrado vetas autoritarias, que podrían potenciarse con la llegada de Fernández, de sólo 39 años, que en su campaña se mostró dura y poco tolerante con las divergencias. A tal punto, que en su primera declaración como presidenta electa, debió aclarar que "Yo, como nueva presidente de la República, no voy a permitir nunca" el "autoritarismo" y la "arbitrariedad" que "nadie quiere".

Por otro lado, Fernández aseguró que van a cambiar las "reglas del juego político". "El mandato que me da el pueblo soberano es claro, el cambio será profundo e irreversible", manifestó la presidenta electa. Prometió "presidir un gobierno de diálogo y concordia nacional, respetuoso y firme del Estado de derecho", aunque se mostró muy dura con parte de la oposición, a la que calificó como "obstruccionista y saboteadora".

QUIÉN ES. Formada en Ciencia Política por la Universidad de Costa Rica y especializada en Políticas Públicas, ha sabido construir un perfil técnico, que la ubicó como la persona de confianza del presidente. "A mí nadie me tiene que explicar cómo funcionan las instituciones ni decir dónde hay problemas", declaró Fernández al Diario Extra. "Yo conozco muy bien como ser gerente en el sector público". Exministra de Planificación y exministra de la Presidencia de Chaves, la principal diferencia con el mandatario no es tanto de ideas sino de estilo. En su programa de gobierno para los próximos cuatro años, la candidata del partido Pueblo Soberano ha hecho hincapié en la seguridad, en un país que en los últimos años ha mostrado un alarmante incremento de la violencia. Costa Rica registró en 2025 la tercera tasa de homicidios más alta de su historia (de 16,7 cada 100.000 habitantes), según el Organismo de Investigación Judicial del país. De los cuales, casi el 70% de los homicidios están vinculados al narcotráfico.

Un mes de la captura de Maduro, las cosas se mueven en Venezuela

Este martes se cumplió un mes del hecho político más sensacional que haya vivido América Latina en las últimas décadas. El 3 de enero, la región amaneció con la noticia de que un comando de las fuerzas especiales de los Estados Unidos había ingresado al territorio venezolano durante la madrugada y capturado al dictador Nicolás Maduro para trasladarlo a Nueva York y enfrentarlo a cargos federales por narcotráfico y terrorismo. El tirano, finalmente, había caído. Tras el golpe, la incertidumbre quedó planteada: ¿qué iría a pasar ahora?

Transcurridos los primeros 30 días, muchas piezas se han ido reacomodando sobre el tablero y no son pocos los cambios empiezan a verse en Venezuela. La vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió como gobernante interina bajo la tutela de Estados Unidos; la cárcel del Helicoide, centro de reclusión y tortura del chavismo, fue clausurada; y se inició una paulatina liberación de los presos políticos encarcelados por el régimen. A la vez, Washington envió a Caracas a la encargada de negocios Laura Dogu y se restableció la misión diplomática entre ambos países. El jueves otra noticia bomba ocupó los titulares de la mañana en la región. El colombiano Alex Saab, señalado como uno de los principales testaferros del régimen, fue detenido en una acción conjunta entre autoridades venezolanas y estadounidenses. En la misma operación también fue detenido Raúl Gorrín, director de la cadena de televisión Globovisión.

Pasado el impacto inicial de la captura de Maduro, la espuma comenzó a bajar y los resultados van quedando a la vista. Venezuela todavía no es una democracia. Pero tampoco es la misma dictadura que durante tantos años saqueó al país, oprimió a su población y empujó al exilio a millones de ciudadanos.

TRASFONDO. Cuando Trump concretó la incursión en Venezuela, apenas los fanáticos de la izquierda más irracional seguían negando que Maduro era un dictador respaldado por fuerzas armadas politizadas, servicios de inteligencia, persecución y una economía controlada para dominar a la población. Elecciones robadas, partidos políticos prohibidos, líderes opositores encarcelados y torturados, y centros de detención transformados en mazmorras, hacían imposible ocultar o negar que el chavismo se había convertido en un régimen totalitario criminal. Pero la captura de Maduro, si bien fue un primer paso contundente, no fue la solución final a la tiranía chavista. En cambio asistimos a un proceso que día a día va mostrando nuevos avances. Ahora, la detención de Alex Saab revela un nuevo nivel de colaboración entre Estados Unidos y Venezuela bajo el gobierno interino de Delcy.

EL CAJERO DEL RÉGIMEN. Alex Saab es un empresario colombo-venezolano señalado como el principal operador financiero internacional del régimen de Nicolás Maduro. EN 2020, Interpol lo detuvo Cabo Verde, África, cuando el avión en el que viajaba hacia Irán, debió realizar una parada técnica. El Departamento de Justicia de Estados Unidos lo acusó formalmente de lavar cientos de millones de dólares provenientes de negocios con el Estado venezolano y rápidamente el gobierno de Maduro le otorgó el estatus el status de "diplomático" para tratar de frenar el proceso en su contra. Saab sabía demasiado sobre los negocios del régimen y había que protegerlo. En diciembre de 2023, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, le concedió un indulto como parte de un intercambio de detenidos en el que Venezuela liberó a diez ciudadanos estadounidenses y a varios presos políticos venezolanos. De regreso en Caracas, Saab fue nombrado ministro de Industrias, cargo en el que se desempeñó hasta que Delcy Rodríguez, ya en el gobierno, anunció la fusión de la cartera de Industrias y Producción Nacional con el de Comercio Nacional. Así, el llamado cajero del régimen, quedó sin trabajo y pasó a la clandestinidad.

Su captura es de una importancia mayúscula por varias razones: Saab conoce las rutas de dinero, los detalles de los bancos, empresas usadas como pantalla, los socios extranjeros y los mecanismos para evadir sanciones. Además, muestra una fase más profunda de desmantelamiento del aparato de poder económico y político ligado al régimen de Maduro, con cooperación entre Venezuela y EE. UU., y porque prepara el terreno para posibles extradiciones y juicios que pueden redefinir la justicia internacional en casos de corrupción y lavado a gran escala.

Apagones masivos en Cuba

Los apagones masivos se han vuelto parte de la vida cotidiana en toda Cuba

Desde la caída de Maduro, las tensiones entre Washington y La Habana no han parado de escalar. La confrontación es continua y no hay diálogo entre los gobiernos. A partir del 3 de enero, la Casa Blanca aumentó la presión y activó una emergencia nacional sobre Cuba. En una decisión que busca ahogar aún más a isla para generar cambios políticos de fondo, anunció que penalizará con aranceles a cualquier país que le venda crudo. “¡No habrá más petróleo ni dinero para Cuba: cero!” escribió el presidente Donald Trump en su red Truth Social. En un contexto donde la isla ya no recibe petróleo de Venezuela y enfrenta dificultades energéticas desesperantes, la medida le pega un golpe de nocáut. Además, el president aseguró que Cuba representa una “amenaza extraordinaria para la seguridad nacional” de los Estados Unidos, y sugirió a la Habana que busque alcanzar un acuerdo con Washington "antes que sea demasiado tarde”.

El presidente cubano Miguel Diaz-Canel negó las acusaciones de Trump y respondió que "Cuba es una nación libre, independiente y soberana”. Y que “Nadie nos dicta qué hacer”. En esa línea, negó que se esté negociando un acuerdo bilateral urgente, pero reconoció que existen contactos para tratar temas puntuales. Respecto a la operación en Venezuela, la calificó de ataque “vil, criminal y una agresión contraria a la soberanía de los pueblos”.
Mientras el fuego cruzado de palabras ocurre entre los dos gobiernos, la situación de los ciudadanos en Cuba es cada vez más preocupante. Los apagones masivos se repiten, el combustible no se consigue y la tensión social crece.Entre las medidas tomadas por Washington, el cierre de la canilla de petróleo y dinero venezolano, y la caída de los apoyos externos, la dictadura más larga en vigencia, respira por estas horas sus últimas bocanadas de oxígeno.

MÁS APAGONES. El lector estará cansado de tantas veces que informamos sobre los apagones en Cuba. Qué queda entonces para los habitantes, que ven como los escasos alimentos que consiguen se echan a perder, las aspas de los ventiladores no giran, y el calor y la oscuridad les amargan el día a día. Cada corte de luz recuerda que el colapso energético es inminente, reflejo de un sistema en decadencia. El miércoles ocurrió otro corte masivo que afectó a 3,5 millones de personas. El este del país, incluido Santiago de Cuba, la segunda ciudad en importancia, quedó en la oscuridad a causa de una nueva falla en la red. Es la segunda caída parcial del Sistema Eléctrico Nacional en menos de cinco meses. Si bien el régimen continua adjucando la causa a factores externos y acusó a Estados Unidos de “asfixia energética”, el fallo nada tuvo que ver con las restricciones petroleras. En cambio responde a los problemas crónicos de infraestructura. El sistema eléctrico cubano arrastra décadas de subinversión, mala gestión y dependencia de subsidios externos que dejaron de llegar.

Un nuevo apagón vuelve a paralizar el transporte, complica la rutina de los hospitales, afecta la producción y eleva el malestar de la gente. El modelo caducó y ya no es capaz de sostener ni lo más básico.

POR QUÉ ME IMPORTA. Latinoamérica está presenciando los momentos finales de un regimen que lleva más de 70 años en el poder. Sin partidos políticos, sin prensa libre y sin libertades básicas. La caída del sistema cubano sería el fin de un ciclo histórico en el continente. Y la apertura de un archivo, que pone nervioso a muchos políticos de la región y el mundo.

Martín Aguirre | Director

Que tan bien cocinado estuvo este resumen semanal

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