¡Bienvenidos a una nueva edición de Mirada Sur, el newsletter del Archbridge Institute que busca darle una solución: en apenas 10 minutos, lo ponemos al día con las noticias que de verdad importan en América Latina. Sí, acá no le vamos a dar “clickbaits”, ni información basura sobre semillas energizantes o alimentos para mejorar la fortaleza de su pelo. Sólo lo que importa, lo que puede afectar el día de mañana su vida personal. ¡Ah! Y con el aporte de analistas de centros de estudios afiliados a las ideas de la libertad, algo verdaderamente insólito en una región donde las noticias y el periodismo en general, están marcados por una ideología velada, tan monocorde como antiliberal. La edición de hoy es especial. En vez de comentar 5 noticias como siempre, nos concentramos en tres. Dos que consideramos que son tan importantes, que les dedicamos más espacio para poder profundizar. Y una más “liviana”, que también nos permite terminar con una sonrisa, en medio de un panorama preocupante de lo que pasa en la región. Así que vamos a cortar con la cháchara, y vamos a la información.

Las noticias esenciales

Perú cambia (otra vez) de Presidente, ¿cuánto durará esta vez?

Dicen que no hay dos sin tres. Y en Perú la popular regla se está cumpliendo. El martes, el país volvió a quedarse sin presidente por tercera vez en un mismo período. El mandatario interino José Jerí, fue destituido por el Congreso, apenas cuatro meses después de haber asumido el cargo tras la vacancia de Dina Boluarte, que ocupó el cargo tras la vacancia de Pedro Castillo, hoy tras las rejas. La caída de Jerí ocurre como consecuencia del llamado “Chifagate”, un escándalo originado en reuniones no informadas entre el presidente y empresarios chinos con intereses en contratos estatales. Los encuentros llevaron a investigaciones por un supuesto tráfico de influencias y corrupción, a las que luego se sumaron acusaciones de contrataciones irregulares y visitas de señoritas de dudosa moralidad en horarios exóticos en el mismísimo palacio presidencial.

De manera urgente, ante la censura de Jerí, el Parlamento eligió al izquierdista radical José María Balcázar para conducir el gobierno de transición hasta las elecciones de abril. Es abogado, tiene 83 años y representa a Perú Libre, el partido que llevó al poder a Castillo. La figura de Balcázar ya había generado fuerte controversia por declaraciones en las que defendió el matrimonio desde los 14 años y relativizó las restricciones legales a relaciones entre adolescentes. También ha enfrentado denuncias por corrupción, apropiación de fondos, presuntos favores ilícitos y otras irregularidades, que llevaron a su expulsión de la orden de abogados de Lambayeque y a investigaciones en curso.

Balcázar anunció que “no llego acá con una idea de querer cambiar el rumbo”. Aunque su primera medida anunciada será reunirse con los dirigentes de todos los partidos, incluidos el del suyo, Vladimir Cerrón, que se encuentra… ¡prófugo de la justicia! Al ser cuestionado sobre cómo él- que no solo es presidente, sino jefe supremo de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, que tiene que la obligación de ubicar y capturar a Cerrón, se va a reunir con este- dijo que como Cerrón ha brindado entrevistas desde la clandestinidad, a través de Zoom, puede usar el mismo mecanismo para reunirse con él.

TRASFONDO. La destitución de José Jeri no sorprendió a nadie. Como ya se dijo, antes de su breve mandato, que comenzó en octubre de 2025, Dina Boluarte, su antecesora, fue removida por incapacidad moral. Boluarte ocupaba el cargo desde que Pedro Castillo marchó preso en 2022, luego de su fracasado intento por disolver el Parlamento. Pero las cosas no venían bien desde mucho antes. Desde 2016 hasta hoy, Perú tuvo 8 jefes de Estado. Una rotación récord que deja en evidencia la debilidad del sistema. De todos ellos, apenas uno logró completar su mandato, Francisco Sagasti, quien cumplió su período de transición constitucional de apenas 8 meses y 11 días. Los demás fueron derribados por el Congreso. La volatilidad presidencial del Perú es una de las mayores del mundo, y contrasta con la relativa estabilidad de su economía.

LA VOZ LOCAL. Con tanto cambio, la realidad peruana es difícil de interpretar. Por eso, como siempre que buscamos entender lo qué pasa en el país andino, llamamos al amigo José Beteta, presidente de la Asociación de Contribuyentes del Perú. José nos dijo que “Hemos cambiado efectivamente 8 presidentes en 10 años, pero ya vamos a tener 4 congresos y más de 250 cambios ministeriales, si no más, en el mismo período. Lo que la gente no ve es que con todos estos cambios en el gobierno, los grandes proyectos que realmente mueven la economía y hacen que el Perú sea un país más desarrollado, las carreteras, los puertos, los aeropuertos, las hidroeléctricas, los proyectos mineros, se quedan parados. Porque ningún presidente dura y los ministros no firman algo tan grande cuando hay tantos cambios. Esa es la realidad.”

Luego agregó: “Esto sin contar las contradicciones que se ven en este país: el Estado sigue creciendo, la plantilla estatal creció más de 40% en los últimos 5 años, el presupuesto del Estado ha crecido todos los años a un ritmo promedio de 5, 6%. La primera conclusión es que vivimos en una tal esquizofrenia, una tal contradicción. Es una gran estafa. Tenemos un Estado absolutamente inestable, precario, repleto de burocracia, regulación inútil e ineficiente, que sigue creciendo. Y le seguimos pagando la cuenta, aunque el Estado no funciona y además es inestable y cambia de payasos todos los días.”

-¿Cómo se entiende el contraste entre la inestabilidad política y la relativa estabilidad económica?

-Una de las razones por las cuales se mantiene la economía, entre comillas, es la informalidad, que en este país supera el 70%. Cuando se habla de la resiliencia económica del Perú, en verdad refiere a dos cosas: Primero, en la base, hay un 70% de informalidad en promedio, 90% de informalidad en las provincias y zonas rurales, que no le interesan el Estado y que no hace nada por ellos. Entonces, esa informalidad que mueve la economía, es una informalidad pobre. Y la segunda estabilidad económica es la macro, la muy macro. La del Banco Central de Reserva, de Julio Velarde, en donde el tipo de cambio flota perfectamente y las reservas internacionales están en tiempo récord porque tenemos unos precios de minerales preciosos alucinantes. La estabilidad financiera se mantiene porque el capítulo económico no deja que los políticos se metan demasiado en instituciones clave. Pero es una estabilidad decorativa, estética. La realidad es que seguimos teniendo un país de micro empresarios informales, pobres, que no ganan más de 250 dólares al mes en promedio. Entonces, claro, eso no es estabilidad económica, es estabilidad precaria.”

Para concluir, José aseguró que no hay que dejarse engañar: “No es que estemos bien, es que los otros están peor. Pero a nosotros nos engañan los precios de los metales y nos engaña mucho la economía informal que sigue adelante aunque le pongan cualquier payaso en el poder.”

Escándalo por fraude bancario explota en el Tribunal Supremo de Brasil

A nadie escapa que el carnaval es un momento especial en el calendario de Brasil. Todo se detiene y el país se hunde en una fiesta interminable. Pero este año las cosas han sido un poco distintas. Una crisis política de consecuencias imprevisibles ha robado todos los titulares, y ha quitado el sueño a buena parte del sistema político del país.

En ediciones previas hablamos del caso del Banco Master y su dueño, el ostentoso empresario Daniel Vorcaro, cuyo derrumbe amenaza ser el mayor fraude financiero de la historia del país. También, cómo ese escándalo había aterrizado en el Supremo Tribunal Federal de Brasil, la máxima autoridad judicial del país. Allí, “saltó” la noticia de que el juez encargado de investigar la causa, José Antonio Dias Toffoli, tenía vinculaciones personales y económicas con el banquero caído en desgracia. Por lo cual fue obligado por sus colegas (hay quien dice que también hubo presión del gobierno) a dejar la investigación. Vale recordar que Dias Toffoli, fue el juez que hizo caer todas las causas que tenían al actual presidente Lula en la cárcel, al declarar nulas las “delaciones premiadas” de los empresarios que lo involucraban en el caso “lava jato”. El nuevo encargado, el juez André Mendonça, ha decidido que toda la investigación se haga con máxima transparencia, y ha autorizado a la policía federal a extender la investigación hasta donde crean conveniente. Pero hay otro problema.

El tema es que filtraciones de la prensa, sobre todo de la periodista de O´Globo, Malu Gaspar, han revelado implicancias de otros jueces del Tribunal con la causa. En particular, el muy polémico juez Alexandre de Moraes, quien lideró la causa que llevó a la cárcel al ex presidente Jair Bolsonaro, y llegó a bloquear la red Twitter en Brasil, en una pelea directa con Elon Musk. Según se ha sabido, la esposa de De Moraes, tenía un contrato de asesoría millonario con el Banco Master, sin que esté nada claro ni por, ni para qué. La noticia hizo estallar de furia a De Moraes, que apelando a una causa sobre “fake news” que mantiene abierta desde hace años, lanzó una insólita investigación para averiguar cómo se filtró la información sobre su esposa. Esto ha generado una profunda división en el máximo organismo judicial de Brasil. Y una polémica enorme en la sociedad en general. Pero esto no es todo…

En medio de toda esta polémica, una “escola do samba” de Rio de Janeiro decidió hacer un homenaje al presidente Lula da Silva, que muchos han visto como una publicidad electoral anticipada a meses de unas elecciones bajo máxima tensión. A la escola no le fue bien con su homenaje, ya que perdió la categoría, pero la oposición exige una investigación, ya que el “enredo” incluyó ataques al ex presidente Bolsonaro, y hasta bromas de mal gusto contra el sector evangélico. ¿Sabe quién debe investigar esto? El mismo Supremo Tribunal Federal, que está en el ojo del huracán.

VOZ LOCAL. Para entender mejor las implicancias de este escándalo, hablamos con Ricardo Gomes, CEO del Instituto Milennium.

-Es difícil desde fuera de Brasil comprender el poder que tiene el Supremo Tribunal Federal, donde jueces investigan hasta causas que los involucran a ellos mismos. ¿Hay un contrapeso? ¿Quién controla a este Tribunal?

-Esta es una pregunta que los brasileños se plantean cada vez con más frecuencia. El Supremo Tribunal Federal ha estado invadiendo los demás poderes del gobierno y asumiendo un papel protagónico que la Constitución no prevé. Constitucionalmente, los magistrados del STF son independientes. Son nominados por el Presidente de la República y aprobados por el Senado, con un mandato vitalicio (hasta los 75 años). Según la Constitución, debería haber un equilibrio de poderes, pero el STF ha estado ocupando un espacio de poder cada vez más amplio, eclipsando a los demás, lo que está provocando una crisis constitucional en el país que se agudiza. En teoría, el Senado debería ejercer control sobre el Supremo Tribunal Federal cuando se producen ilegalidades, mediante el impeachment de los magistrados del STF, pero el Parlamento ha evitado tomar esta medida tan drástica.

-¿El caso del Banco Master llega a la gente común en un año electoral? ¿O es una tema de las élites?

-El caso del Banco Master afecta directamente no solo a los inversores, sus clientes, el gobierno y el mercado financiero, sino que sus efectos alcanzan a todos los niveles del país. Las encuestas muestran la lucha contra la corrupción como uno de los puntos más débiles del gobierno de Lula da Silva, y la opinión pública es cada vez más crítica con el presidente en este tema. Sumado al escándalo del INSS (sistema público de pensiones brasileño), el caso del Banco Master ha adquirido enormes proporciones y ya recuerda a la famosa operación Lava Jato, involucrando a políticos y figuras poderosas.

POR QUÉ ME IMPORTA. El lector se preguntará por qué consideramos tan relevante a nivel del continente, este caso puntual de Brasil. Hay muchos motivos y muy fuertes. Brasil es la principal potencia continental, y sus empresas tienen ramificaciones en toda la región. Su presidente, Lula da Silva, es el principal referente de la izquierda regional, ha apoyado directamente a líderes de esta ideología en todos los países, y hoy busca erigirse como el gran contrapeso a Estados Unidos. En un año electoral en Brasil, todo lo que allí suceda tendrá impacto en el resto de los países de América. Pero, además, el tema de la corrupción y del involucramiento político de los sistemas judiciales, es una realidad presente en todo el continente. Por lo cual lo que está pasando en Brasil, es un anticipo de crisis que puede darse en el resto de la región a corto plazo.

Mientras Milei avanza con sus reformas, la “resistencia” muestra su cara más insólita

El gobierno de Javier Milei en Argentina ha logrado una trascendente victoria esta semana en el Congreso, con la aprobación de la reforma laboral. Se trata de una ley que no sólo busca revivir el agonizante mercado de trabajo en ese país, donde casi la mitad de las personas trabajan de forma irregular. Sino que es un golpe al corazón del estamento sindical, asociado desde hace décadas con el partido peronista. Argentina es un país donde los sindicatos manejan una “caja” millonaria de sus afiliados, y donde es habitual que los líderes gremiales tengan fortunas inmensas, y sus cargos sean pasados de padres a hijos. Como el caso del líder del gremio de los camioneros, Hugo Moyano, que empezó trabajando en un frigorífico, hoy tiene una fortuna de decenas de millones de dólares, y sus hijos se disputan su legado, casi como una monarquía medieval.

Pero al mismo tiempo, la oposición de extrema izquierda en Argentina, apela a armas poco usuales. Una de las que se ha prestado para bromas y burlas, es el llamado “campamento anticapitalista” que organiza una ex diputada llamada Manuela Castiñeiras. Allí se juntan una serie de personajes realmente bizarros, que son una representación perfecta de la izquierda actual. Discursos vacíos, frívolos, apelación al lenguaje inclusivo, a defender la nueva sexualidad, al mismo tiempo que defienden a Hamas y atacan a Israel, y añoran a la Unión Soviética. Los “posteos” en sus redes sociales son más divertidos que un capítulo de Seinfeld.

Quien comprendió bien el tono de combate a esta ideología, es el jefe de Gabinete de Javier Milei, Manuel Adorni, que aprovecha su muy buen uso de las redes sociales, para enfrentar este renacer anticapitalista. Por ejemplo, luego de que la organización publicara la foto que acompaña esta noticia, dijo en Twitter: “Lograron lo que nadie: todos sus votantes salieron en una misma foto. Nuevo récord Guinness. Fin”.

Vale señalar que en la última elección, el partido político que organiza este masivo evento, logró la impactante cifra de 0,56% de los votos.

Martín Aguirre | Director

Que tan bien cocinado estuvo este resumen semanal

Login or Subscribe to participate

Reply

Avatar

or to participate

Keep Reading