Muy buenos días. Llegó el viernes, y como cada semana, aquí le llega a su casilla de correo el resumen de noticias que le permite, en apenas 10 minutos, ponerse al día con las noticias que realmente importan en América Latina. Esta semana todos los reflectores están puestos en Perú, donde el domingo se elegirá al nuevo presidente. Algo que no se puede negar, es que los peruanos son muy valientes, porque en un país donde casi todos los ex presidentes están presos, 35 personas se han presentado como candidatos al cargo. Y el costado humorístico no se queda ahí: alcanza ver algunas de las publicidadades de campaña, o las aclaraciones de algunos candidatos, para reducir la solemnidad de algo tan importante como una elección, casi a cero. Pero también han ocurrido otras cosas en la región. Por ejemplo, la alianza entre Javier Milei y José Antonio Kast, cerrada esta semana en Buenos Aires, que tiene un profundo signifcado geopolítico. No hay que olvidarse que estos países estuvieron al borde de la guerra en los años 80, y mantienen una rivalidad histórica. Mientras tanto en Bolivia, el gobierno puso fin a una alianza militar con Irán, que es muy reveladora. Pero mejor no le adelantamos más y vamos a los temas, que para Mirada Sur, su tiempo es oro.
Lo esencial de la semana

Perú elige presidente en unas elecciones donde todo puede pasar
Este domingo, Perú va a las urnas para elegir presidente entre 35 candidatos. Sí, 35. En la práctica, la mayoría no llega ni a figurar en las encuestas de intención de voto, pero que los hay los hay. De todos modos, la disputa real va a ser entre unos pocos.
Según los últimos sondeos, hay tres candidatos que se despegaron del masivo pelotón: Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga y Carlos Álvarez. Al día de hoy, ninguno tiene una ventaja decisiva que anticipe una victoria en primera vuelta. Lo más probable es que haya ballotage. El voto está muy repartido y la intención ha mostrado cambios constantes.
Keiko, de 49 años, es la hija del fallecido ex presidente Alberto Fujimori, quien gobernó en los años 90 y acabó preso por corrupción y violaciones a los derechos humanos. Apodada la China, aunque su sangre es japonesa, es una de las figuras más conocidas y polarizantes de la política peruana. Heredó de su padre el apodo, el capital político y también parte del rechazo que muchos le profesaban al viejo líder. Encabeza el partido Fuerza Popular y fue candidata presidencial en 2011, 2016 y 2021. En dos de esas elecciones perdió en segunda vuelta por muy poco margen. Elección tras elección aparece como favorita, pero aún no ha podido alcanzar los votos necesarios para ganar.
A López Aliaga, de 64 años, se lo conoce como Porky, debido a su parecido físico con aquel personaje de la Warner Bros. Hasta octubre fue alcalde de Lima, donde su gestión para mejorar el tráfico, un problema endémico de la capital peruana, ha sido muy reconocida. Se ha declarado seguidor del presidente Donald Trump y se considera parte de una lucha mundial contra los peligros de una izquierda “mentirosa, asesina y ladrona”. Según él, los progresistas conspiran para mantener pobre al país y los llama “caviares”.
El tercer postulante con chances es Carlos Alvarez, de 59 años, humorista que ha logrado gran éxito imitando a los demás candidatos. Outsider de la política, se impulsa más desde su popularidad que desde una estructura partidaria. No tiene experiencia en gestión pública ni un programa económico sólido. La posición que ocupa en la carrera electoral responde a su gran exposición en redes y a su perfil de figura conocida y apreciada, dentro de una campaña donde la visibilidad pesa tanto o más que las propuestas.
TRASFONDO. Perú llega al domingo en medio de una crisis política que arrastra desde hace años. En la última década tuvo 9 presidentes, lo que muestra el nivel de inestabilidad de su sistema. A eso se suma el problema de la inseguridad, que ocupa los primeros lugares entre las preocupaciones ciudadanas. Las cifras de delitos como la extorsión y el sicariato, crecieron exponencialmente. Dentro de esa realidad, la posibilidad de que Perú se sume a un giro regional hacia la derecha es alta.
Como siempre que ponemos la Mirada Sur en el país del ceviche, consultamos a José Beteta, Presidente de la Asociación de Contribuyentes del Perú. José fue muy claro: “No está pasando nada que no haya pasado en la elección del 2021. Y eso se resume así: hay un voto de izquierda antisistema muy fuerte, que nunca aparece al comienzo, sino al final de la carrera. Y lo más importante es que no es un fenómeno solo peruano. Esto se va a expandir peligrosamente a otros países. Hoy día los candidatos son como los videos de TikTok: aparece uno en redes sociales y se vuelve famoso. En la siguiente encuesta figura su nombre, pero pasa de moda el video y a las dos semanas el candidato baja en las encuestas. Hacia enero y febrero parecía que López Aliaga y Keiko Fujimori podían pasar a segunda vuelta. Pero todos sabíamos que eso iba a cambiar. Y cambió.
- ¿Cómo ves los resultados del domingo?
- Keiko está estancada. Ha logrado aglomerar un 13–14% fiel. Entonces, lo más probable es que, en esta especie de meseta dura que ha logrado, pase a segunda vuelta. Luego tienes a López Aliaga, que era el primero o segundo en las encuestas. Pero hace 3 o 4 semanas viene cayendo sostenidamente. Por debajo está Carlos Álvarez, que no tiene nada negativo fuerte. No genera odio ni rechazo marcado, pero tampoco tiene un plan de gobierno ni la más mínima idea de qué hacer con la economía. Es un tipo bien intencionado, pero no sabe nada de políticas públicas. Hay dos personajes más. Primero, Ricardo Belmont, un hombre de más de 80 años, un tipo muy complicado, vinculado a Pedro Castillo y a Vladimir Cerrón, con conexiones al comunismo. Este señor hizo un video con su hija —que tiene 15 o 16 años y es influencer—, y ese video lo ha catapultado al tercer o cuarto lugar en las encuestas. Y luego tienes a Roberto Sánchez, el más temido por la derecha. Un izquierdista que hace un mes empezó a subir, pero se ha ido cayendo por este mismo fenómeno de las modas. De aquí al domingo todo puede pasar. Nos podemos volver a encontrar con otro loco que sube un video, o alguno de estos tres que se cae porque le encuentran algún escandalete. O simplemente pasa de moda.

Kast y Milei acuerdan lucha contra los “enemigos en común”

Javier Milei y José Antonio Kast se saludan en su primer encuentro oficial. Foto: Twitter
El presidente de Chile José Antonio Kast se reunió esta semana en Buenos Aires con su par argentino Javier Milei, en lo que fue la primera visita oficial del mandatario chileno desde que asumió el poder. El encuentro se realizó en la Casa Rosada y marcó el primer paso firme hacia una mayor integración bilateral.
Entre los principales temas tratados, se destaca la intención de avanzar en acuerdos energéticos, mejorar la conectividad en los pasos fronterizos y favorecer el intercambio comercial, reduciendo trabas al comercio y facilitando la circulación de bienes y servicios. Todo eso en línea con la visión de apertura económica que ambos mandatarios comparten. También coincidieron en la necesidad de coordinar políticas para enfrentar al crimen organizado y el narcotráfico, desafíos que ambos gobiernos consideran prioritarios y que preocupan a toda la región. Antes de la reunión, Kast declaró a la prensa que "Es un buen momento para estrechar los lazos e ir cerrando ciertos temas que pueden potenciar a ambas naciones” y agregó: “Tenemos enemigos comunes que atacan a nuestras naciones y en conjunto tenemos que enfrentarlos”. Pero ademas de los aspectos técnicos, el encuentro tuvo un fuerte componente político. Milei y Kast tienen visiones coincidentes sobre la situación regional y el rol que debe asumir el Estado, lo que refuerza la idea de una relación bilateral sostenida no solo en intereses económicos, sino también en afinidad ideológica. Apoyados en esas coincidencias se propusieron construir un eje político propio, con potencial de sumar a otros países, y ganar fuerza para oficiar de contrapeso a la influencia del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
TRASFONDO. El acercamiento ocurre en un contexto de cambio político en Latinoamérica. Tras varios años con predominio de gobiernos de izquierda, empiezan a consolidarse liderazgos con una mirada diferente, más orientada a la apertura económica, la seguridad y una menor intervención del Estado. En medio de ese escenario, la llegada de Kast al poder marca un giro claro respecto al rumbo tomado por su predecesor, Gabriel Boric, y abre las puertas a una relación más estrecha y fluida con la Argentina de Milei. A su vez, la sintonía entre ambos presidentes va a ser clave en el proceso de reconfiguración del tablero ideológico regional. Y, si el vínculo prospera, seguramente influirá en decisiones regionales, alianzas y organismos internacionales. Así que, más allá de los acuerdos bilaterales, la reunión se percibe como un primer paso en la búsqueda de equilibrar la orientación política de la región, donde Lula mantiene una fuerte incidencia.
ATAQUE. Esta misma semana, la ministra de Ciencias de Chile, Ximena Linconao, fue agredida tras participar en una ceremonia en una universidad en el sur del país, según autoridades y un video publicado por la prensa local. En un registro de la radio Biobío, se ve a la ministra huir mientras un grupo de personas -aparentemente estudiantes- le arroja agua y la insulta. En el camino a resguardarse a su auto, un hombre empujó a la ministra y uno de sus escoltas. Sin embargo, Linconao no sufrió heridas, de acuerdo con el gobierno. Linconao había asistido al inicio del año académico en la Universidad Austral, a unos 850 km al sur de Santiago. Allí presentó su plan de gestión, pero a la salida se encontró con protestas de estudiantes. Linconao es una académica y emprendedora de origen mapuche, con un carrera consolidada principalmente en Estados Unidos, donde ha desarrollado proyectos ligados a la tecnología cívica, la innovación social y la formación de capital humano avanzado.

Argentina vota polémica ley para explotar minerales en zona de glaciares
En un momento de crisis de apoyo popular para el presidente Javier Milei en Argentina, su gobierno logró aprobar en el Congreso una ley que sería clave para el despegue económico que tanto requiere el país. Se trata de la llamada “Ley de Glaciares”, que en los hechos modifica una ley previa, y permite la explotación minera de la zona cordillerana del país. El Gobierno impulsó la modificación con el fin de fomentar inversiones que impulsen la extracción de cobre y litio.
Quienes apoyaron este cambio legislativo afirman que se busca “destrabar” proyectos mineros que contribuyen al desarrollo energético nacional y se encontraban anteriormente paralizados por la normativa vigente. Según esta postura, las prohibiciones de exploración y explotación quedan ahora únicamente circunscritas a zonas con importancia hídrica comprobada. “No se trata de elegir entre ambiente o desarrollo, sino de tener ambos. Una ley mejor diseñada, con criterios técnicos claros, con mayor participación provincial y controles efectivos puede lograr ese equilibrio”, dijo el presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), Roberto Cacciola, en una reciente audiencia pública realizada en el Congreso. Por otro lado, distintos sectores ambientalistas rechazaron la propuesta y manifestaron su reclamo en las inmediaciones del Congreso. Estos opositores advirtieron sobre lo que generará consecuencias permanentes en las cuencas hídricas.
VOZ LOCAL. Para entender mejor el contexto de esta situación, contactamos a Marcos Falcone, analista del Instituto Cato, que nos explicaba lo siguiente: “lo que hace esta ley es dejar de prohibir automáticamente cualquier tipo de proyecto productivo en áreas cercanas a glaciares. O sea que ahora van a tener que pasar evaluaciones de riesgo ambiental en lugares, sí, donde hay agua, pero no en los glaciares, sino en las zonas periglaciares. Además de hacer eso, lo que hace es quitarle facultades al gobierno nacional y dárselas a las provincias para que cada una tenga su propia regulación. Que en realidad es lo mismo que pasa con el subsuelo en general, que pertenece a las provincias en Argentina. Pero la ley de glaciares se había superimpuesto por sobre las facultades de las provincias para regular sus propios recursos. Los proyectos, sobre todo mineros, que puede haber a partir de esta ley no van a dar fruto de acá seis meses, sino de acá diez años, de acá cinco, diez años. Pero es probable que muchas provincias avancen con este tema porque son las que están dando los votos para que se apruebe la ley”. Según nos explicaba Marcos, esto permitiría a Argentina el desarollo de una actividad minera que en ese país es muy reducida, mientras que en su vecino Chile es uno de los grandes polos de desarrollo del país. Eso pese a que comparten fronteras y territorios muy similares.
POR QUÉ ME IMPORTA. Este caso tiene influencia bastante más allá del territorio argentino, porque pone sobre la mesa un debate cada vez más vigente sobre medidas de protección ambiental muy bien intencionadas, pero que llevadas al extremo conspiran contra el desarrollo económico y la lucha contra la pobreza. También, por la forma en que grupos de ultraizquierda se apropian de temas ambientales para movilizar a su base, pese a que cuando llegan al poder, no tienen problemas en depredar el medioambiente, como se vio en los casos de Ecuador o Venezuela bajo gobiernos del “socialismo siglo XXI”.

Bolivia cancela acuerdo militar con Irán
El gobierno de Rodrigo Paz anunció esta semana la cancelación del acuerdo de cooperación militar que Bolivia había firmado con Irán hace tres años, durante la gestión del izquierdista Luis Arce. El convenio había sido suscripto en julio de 2023, cuando el gobierno de Arce firmó en Teherán un memorando de entendimiento para ampliar la cooperación bilateral en materia de seguridad y defensa. La decisión despertó críticas internas y pedidos de transparencia en Bolivia, además de inquietud en la Argentina, que en la década de 1990 sufrió dos atentados terroristas que la justicia atribuye a Irán.
La decisión de dar por terminado el acuerdo se inscribe en un viraje más amplio de la política exterior boliviana. Desde su asunción en noviembre, Paz comenzó a desmarcarse de la línea que sostuvo el MAS durante casi dos décadas en el poder. El nuevo gobierno impulsó un acercamiento a Estados Unidos y restableció relaciones con Israel, luego de años de distanciamiento. Bolivia había roto vínculos con Washington en 2008, tras la expulsión del embajador estadounidense en La Paz, y con Israel en 2023, cuando calificó de “desproporcionada” la ofensiva militar en Gaza.
El acercamiento entre el Movimiento al Socialismo (MAS) y la República Islámica, se había ido consolidando a lo largo de los años y tuvo un hito en 2011, cuando el entonces ministro de Defensa iraní, Ahmad Vahidi —buscado por Interpol por su presunta participación en el atentado contra la AMIA en 1994— visitó Santa Cruz de la Sierra. Vahidi es actualmente el jefe de la Guardia Revolucionaria iraní, una de las figuras clave del régimen, tras la eliminación de buena parte de su dirigencia en la guerra con Estados Unidos e Irán, y tal vez la cara más dura del gobierno actual.
POR QUÉ ME IMPORTA. Porque el hecho no sólo marca un cambio radical en materia de la política exterior de Bolivia, sino que deja en claro la influencia que el régimen integrista islámico tenía en nuestro continente. Así como el vínculo carnal con sectores de izquierda, cuyo odio a Estados Unidos e Israel, los lleva a acercarse incluso a extremistas religiosos que ponen en riesgo la seguridad del nuestro continente.
Martín Aguirre | Director
Rodrigo Caballero | Editor




