¡Muy buenos días! Esta es una edición muy especial de Mirada Sur, porque seguimos todavía desbordantes de la energía que nos dejó esa cumbre liberal que tuvo lugar en Argentina. Allí, tres organizaciones bien distintas como la local Libertad y Progreso, el Archbridge Institute y la fundación Reason organizaron una expedición para entender el experimento único que está ocurriendo con el gobierno de Javier Milei. La experiencia tuvo varios puntos altos. El primero, mostrar que las ideas de la libertad están más vivas que nunca. El segundo, permitir el reencuentro de amigos que comparten la pasión por estas ideas y cuyo trabajo incansable en las últimas décadas es el trasfondo esencial para que haya cambios políticos como el que está ocurriendo hoy en la región. El tercero, dejando de lado el sesgo de los medios dominados por las ideas socialistas, entender cómo está funcionando en los hechos el proceso de Milei. Como dijo en su panel Tim Reynolds, de la Reynolds Foundation, “Argentina es crucial para el mundo, todos están mirando lo que ocurre aquí”. Se logró un gran éxito en los tres frentes, y de todo eso le contaremos en los próximos párrafos. Pero como este es un producto informativo, aprovecharemos para contarle también las cosas importantes que han ocurrido esta semana en la región. Porque no hay nada mejor que hablar en vivo con los que saben para tener una idea clara de las cosas. Así que… ¡Empezamos!

Milei se robó todas las miradas

Vamos a empezar por el final. Es que el cierre de este evento estuvo marcado por un impactante discurso del presidente argentino Javier Milei, que no dejó a nadie indiferente. El mismo estuvo precedido por una presentación del profesor Alberto Benegas Lynch que “calentó” el escenario con una arenga que dejó a las casi mil personas que abarrotaban el salón del hotel Sheraton de Buenos Aires, a punto de ebullición. Luego llegó el plato fuerte del propio Milei, cuyas palabras vale la pena ver por completo. Más allá de las puyas políticas internas o los ataques defensivos a la prensa local, Milei desgranó conceptos políticos y filosóficos muy profundos. Tal vez el más importante, que “al populismo no se le gana con más populismo”. Y que su mejor estrategia política es ser fiel a sus principios y valores, y aplicar a rajatabla las ideas por las que la gente lo llevó al poder. Reivindicó su modelo económico y social, dijo que no cederá un metro y que deja en manos de su pueblo la decisión de si quiere regresar a un modelo que ha sumido a su país en una decadencia de décadas o caminar rumbo a la prosperidad. Sin atajos, y sin mentiras. Se puede decir que todos los visitantes, entre ellos académicos de primera talla como James Heckman, aplaudieron con fuerza.


Hablando del profesor Heckman, premio Nobel de Economía, su charla con el fundador y líder del Archbridge Institute, Gonzalo Schwarz, fue otro de los puntos más altos del evento. Heckman ha sido reconocido por sus trabajos sobre el capital humano, y habló mucho de lo que hace falta en una sociedad para lograr más movilidad social y florecimiento humano. Que no son dádivas estatales ni favores políticos. Son reglas claras, oportunidades y educación. Fue una charla imperdible que también le recomendamos ver completa. Heckman tampoco se guardó elogios para lo que vio en Argentina. Otro panel que nos gustaría comentar fue el que debatió sobre filantropía, con figuras como el fundador de la compañía financiera Jane St., Tim Reynolds o el empresario chileno Nicolás Ibáñez. Allí se definió esta tarea como “el máximo amor a la humanidad”, algo que tiene impacto en la vida de las personas muy superior al de cualquier programa burocrático. Pero muy importante fue también lo que dijo el amigo Alvaro Salas, instando a los empresarios a apoyar a las ideas de la libertad, de forma de lograr cambios culturales profundos y duraderos. Hablando de cultura, no podemos evitar referirnos al panel que nos tocó moderar sobre ese tema. Con personas del nivel de Axel Kaiser, un titán de la batalla de las ideas en la región, o Nick Gillespie, de Reason. A quienes se sumaron Magno Karl y Fernando Ullrich, de Brasil, que contaron los detalles de la crisis institucional y política que vive Brasil.

Las noticias de primera mano
Lo de Brasil nos da pie para profundizar en algo que mencionamos en el inicio. Es que el intercambio en “carne y hueso” con amigos de todo el continente nos permitió ponernos al día con lo que pasa en cada país de manera única. Y la noticia que se robó todas las miradas fue el nuevo escándalo que azota al Tribunal Supremo de Brasil, a un mes de unas elecciones presidenciales que tendrán impacto en todo el continente. La difusión de mensajes privados entre el juez Alexandre de Moraes, aquel que llegó a prohibir Twitter y a “bajar” la candidatura de un candidato por no presentar su plan de campaña, pone al país en una crisis inédita. Y según nos contaban Magno Karl o Fernando Ullrich, no parece haber caminos simples para salir del momento. Sin mencionar que la cercanía de De Moraes con el presidente Lula, puede generar efectos radicales en la campaña.
Pero también nos llegaron noticias alarmantes de Bolivia. El amigo Sergio Daga nos pintaba un panorama muy complejo del gobierno de Rodrigo Paz, cuya falta de ejecutividad y decisión está poniendo en riesgo un cambio político en el que todo el continente había puesto máxima expectativa, después de 20 años de gobierno del partido de Evo Morales, que dejaron el país en la ruina. En Bolivia parece haber una gran decepción, que puede tener efectos políticos trágicos si el presidente no decide actuar con más firmeza.
Mejores son las noticias que nos llegaron de Colombia. Si bien para amigos como Carlos Augusto Chacón o Salomé López hay cosas que no convencen del inicio del gobierno de Abelardo de la Espriella, muy condicionado por el terremoto que azotó al país apenas asumido, hay un optimismo más marcado sobre que se puedan implementar cambios que dinamicen la economía de un país golpeado por el gobierno de Gustavo Petro de manera casi tan dura como lo hizo el sismo. El gran desafío es la seguridad y recuperar un lugar de referencia en la región, que se perdió en los últimos años.
Y ni hablar de México. Roberto Salinas nos contaba sobre el dilema que vive el gobierno de Claudia Sheinbaum, que se ve entre la espada y la pared. Por un lado, por la presión de Estados Unidos para desarticular de verdad el nexo entre política y narcotráfico, o enfrentar sanciones comerciales que pueden devastar al país. Y, por otro, la presencia vigilante de su mentor, Andrés Manuel López Obrador, que vigila desde las sombras que no se afecten las estructuras de poder que generó en sus seis años de gobierno.

Dos motivos de inspiración regional

El ministro de Desregulación argentino, Federico Sturzenegger, encandiló con su proyecto
Se habla mucho sobre el perfil político del presidente Milei, sus formas o estilo público. Son cosas que en buena medida dividen a la comunidad liberal de la región, más afecta a lenguajes más “elevados”. Pero si algo genera unanimidad, y por momentos sana envidia, es el proceso de desregulación que lleva adelante el ministro Federico Sturzenegger. Su discurso en el inicio del evento ratificó todos los conceptos previos. Contó que lleva realizados más de 17 mil cambios normativos para elminar trabas burocráticas, privilegios económicos y trámites innecesarios. Arrancó sonrisas cuando dijo que su ministerio se debería llamar “ministerio de dejar trabajar”, y explicó cómo las trabas generadas durante años tenían asfixiadas a áreas clave para la economía argentina, como la minería, la agricultura o la energía. Su presentación es digna de verse completa. Y si ahora no tiene 34 minutos para dedicarle, este “corte” es un excelente aperitivo.
Menos luminosa en lo formal, pero ilustrativa en el fondo, fue la presentación del ministro de Economía argentino Luis Caputo. Tal vez mostrando los síntomas del cansancio del viaje del que llegó justo para el evento, Caputo mostró los grandes números del actual gobierno, que logró, en apenas un mes, reducir 5% de déficit fiscal. A quien no conocíamos, y nos dejó una excelente impresión, fue a su viceministro, José Luis Daza, que en una charla con el buen amigo Aldo Abram, pintó un panorama de un optimismo supremo, no solo para Argentina sino para toda la región. ¿Quiere saber por qué? Acá lo puede ver todo.
Por último, ya cuando la gente empezaba a volver a sus países, una noticia se robó todos los titulares de los medios locales. Y fue la conferencia del presidente Milei sobre su nueva estrategia en torno a las islas Malvinas. Algo en lo que parece tener un apoyo muy fuerte del presidente Donald Trump. Más allá de que el tema Malvinas es algo que fuera de Argentina no resulta muy conmovedor, esto está mostrando la importancia que puede tener en los próximos años este nuevo alineamiento político hemisférico para el posicionamiento de la región frente al mundo.

No queremos cerrar esta edición de Mirada Sur sin reiterar una cosa que a veces puede pasar desapercibida. Y es que para que las ideas de la libertad tengan finalmente un impacto político real, hace falta mucho trabajo previo a otros niveles de la sociedad. La política tiene sus reglas, y siempre es transacción, idas y vueltas. Pero si algo dejó en claro este evento es que se requiere un trabajo muy fuerte en el debate público, en la batalla cultural, en la contraposición de ideas, para que luego los políticos puedan operar sobre un panorama más equilibrado. Algo que los defensores del socialismo y las ideas marxistas tienen en claro hace muchos años, y en lo que han trabajado sin descanso para imponer su visión en la academia, en los medios masivos, en los sindicatos. Por eso, este tipo de eventos y el trabajo que hacen fundaciones como Libertad y Progreso, Archbridge y Reason son tan importantes. Superando diferencias de enfoque que son relevantes, sí. Pero comparadas con lo que las separa de quienes defienden el estatismo y el corporativismo y desprecian la capacidad individual de la gente para labrarse un futuro mejor, no dejan de ser banalidades.
Martín Aguirre | Director
Rodrigo Caballero | Editor


