¡Hola! Bienvenido a una edición “pascual” de Mirada Sur. Porque así como las noticias no se toman vacaciones en un Viernes Santo, tampoco este boletín informativo. Si bien la opinión pública regional ha estado “tomada” estos días por las definiciones finales de cara al mundial de fútbol (nuestro saludo a los hermanos bolivianos que quedaron eliminados), o episodios típicos de realismo mágico como el de los anestesistas argentinos que hacían fiestas con insumos robados, la agenda es más seria de lo que parece. Y si no, vea la noticia de que agentes rusos pagaban a medios argentinos para publicar noticias que perjudicaran al presidente Milei. Algo que seguramente pasa en otros países, y que muestra que los conflictos bélicos que parecen tan lejanos, en verdad están a la puerta. Y si habrá que estar atento a la información que consumimos.
Lo esencial de la semana

Milei expulsa al máximo representante de Irán en Argentina
Mientras la mayoría de los latinoamericanos observan muy de lejos la guerra en Medio Oriente, dos episodios de esta semana muestran que el ruido de las bombas llega hasta nuestras casas. Por un lado, el Gobierno de Javier Milei ordenó el jueves al máximo representante diplomático en Argentina, que salga del país. El hecho ocurre luego de que la Cancillería iraní condenara agresivamente la decisión de Argentina de nombrar como organización terrorista a la Guardia Revolucionaria iraní.
El miércoles, el Ministerio de Exteriores iraní había condenado en un comunicado difundido por su embajada en Uruguay la decisión “ilegal e infundada” de declarar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) como una organización terrorista. Además, afirmó que el presidente Javier Milei y el canciller Pablo Quirno “se convirtieron en cómplices de los crímenes cometidos y quedaron del lado equivocado de la historia” al alinearse con los ataques de EE.UU. e Israel, iniciados a fines de febrero. La respuesta argentina no se hizo esperar, y así se decidió la expulsión del diplomático iraní.
ANTENCEDENTES. Vale recordar que el gobierno iraní, organizó años atrás dos sangrientos antentados en Argentina en 1992 y 1994, que dejaron más de un centenar de muertos. Pese a los años transcurridos, y las distintas gestiones involucradas, el régimen de Teherán nunca prestó colaboración para la detención o interrogatorio de los involucrados en los atentados, que golpearon a dos instituciones judías en Buenos Aires. De hecho, varios dirigentes de la hoy oposición peronista impulsaron un acuerdo de acercamiento con Irán, supuestamente para mejorar el flujo de información sobre los antentados- Según otros, en busca de dinero iraní. Es por ello que hoy el vínculo con ese país, es material de enorme conflictividad política en Argentina.
Pero la segunda noticia que acercó el conflicto de Medio Oriente a nuestra región es casi más potente. Es que una investigación periodística internacional, descubrió evidencias de que un grupo vinculado al gobierno ruso pagó a decenas de medios de comunicación en Argentina para publicar información falsa que perjudicara al gobierno de Javier Milei. Según el material al que accedió el consorcio de periodistas, la campaña de desacreditación incluyó la realización de encuestas, reuniones y sesiones informativas sobre partidos políticos y sindicatos, perfiles de líderes políticos y “entrevistas con expertos”, incluyendo “políticos (peronistas), politólogos de la oposición y economistas”.
La investigación encontró registros de al menos 250 noticias, análisis y artículos de opinión publicados en más de 20 medios digitales entre junio y octubre de 2024. El contenido consistía principalmente en malas noticias y comentarios críticos sobre la situación económica de Argentina, el costo social y humano de las medidas de austeridad fiscal y el aumento de las tensiones diplomáticas con gobiernos de la región. Pero muchos artículos incluían referencias favorables a Rusia y contrarias a Estados Unidos. Había también distorsiones, exageraciones y falsas noticias. Muchos artículos no tenían autoría y, cuando aparecían firmas, los nombres eran desconocidos o inventados.
Los rusos inventaron títulos escabrosos sobre Argentina y Chile, como “Mapa de la partición de Chile tras la guerra con Argentina” y “Se están reclutando soldados en Argentina para una guerra con Chile”. Otra línea de propaganda buscó explotar la extravagante relación de Milei con sus perros. “Objetivo y descripción: inyectar una noticia sobre Milei comprando 5 collares para perros de Cartier por valor de US$ 64 mil en EE.UU.”, dice uno de los documentos.
POR QUÉ ME IMPORTA. Porque estas noticias no sólo dejan en claro que estamos en un momento de nueva guerra fría global, donde todo lo que sucede requiere lecturas en distintas capas para entender de veras lo que ocurre. Sino que, como decimos muchas veces en Mirada Sur, la información es un campo de batalla, que requiere un esfuerzo extra de parte de los ciudadanos para no caer en las operaciones mediáticas.

Lula elige compañero de fórmula en busca de acercarse al centro

El presidente Lula da Silva, y su ya conocido compañero de fórmula, Geraldo Alckmin. Foto
El presidente brasileño, Lula da Silva, decidió repetir la fórmula de su última victoria. Literalmente. Es así que esta semana anunció que su actual vicepresidente, Geraldo Alckmin, será su compañero de “chapa”, como se dice en Brasil. Si bien el vicepresidente no tiene mayor rol en el sistema brasileño (no tiene un rol palamentario como en casi todos los demás países de la región), en este caso es algo central. Sobre todo porque Lula es una figura de 80 años, y que ha tenido varios problemas serios de salud.
Alckmin es un dirigente considerado de “centroderecha” y ha sido gobernador de São Paulo, el mayor colegio electoral del país. Médico de profesión, y además de gobernador, llegó a ocupar cargos de alcalde y diputado. Alckmin fue candidato presidencial por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) en 2006 y 2018. En la elección de 2006 enfrentó a Lula y perdió en segunda vuelta. Además de su rol como vicepresidente, Alckmin dirigió el Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior.
Entre los analistas, esta decisión de Lula es vista como un acto casi de resignación. Es que desde hacía meses, el presidente brasileño buscaba algún acuerdo electoral con algún gran partido de centro, que le acercara votos hoy esquivos a su candidatura. Pero el derrumbe de su popularidad en los últimos meses hizo que ninguno de esos partidos, cuya existencia se basa en el manejo del poder en el Congreso, haya querido apostar su caudal electoral, a acompañar a Lula en esta instancia. ¿Señal de que lo ven perdiendo?
LA VOZ LOCAL. Para entender mejor el impacto de esta definición en Brasil, consultamos a Magno Karl, director ejecutivo del centro de estudios Livres de ese país. Magno nos decía lo siguiente: “No creo que esto cambie mucho el panorama. Como vicepresidente en 2022, Alckmin ayudó a demostrar que la candidatura de Lula no era solo de izquierda, sino que también incorporaba a otros bloques políticos; y Alckmin representaba esa idea, ya que se postuló a la presidencia contra el PT en 2006 y 2018. Pero creo que ahora esta idea de un "frente amplio" se debilitará, porque, incluso con la participación de Alckmin y Tebet (quien se postuló contra Lula en 2022), Lula no tuvo un gobierno más centrista del que habría tenido sin ellos. Alckmin fue importante el año pasado, liderando las acciones del gobierno contra los efectos de los aranceles de Donald Trump, y fue un aliado leal de Lula durante los últimos 4 años, pero no creo que su presencia continua cambie mucho”.
TRASFONDO. La noticia llega en un momento de máxima tensión para el actual gobierno de Brasil. Las encuestas muestran un crecimiento muy fuerte del principal rival de Lula, el senador Flavio Bolsonaro, hijo del ex presidente hoy en prisión domiciliaria. Según la mayoría de los sondeos, hoy hay un “empate técnico” entre Lula y Bolsonaro, aunque con una tendencia clara de caída del actual mandatario, y ascenso del desafiante. En ese contexto, Lula busca mostrarse como el candidato de la estabilidad, frente a la juventud y empuje de su rival. La campaña todavía se muestra fría en Brasil, donde las principales noticias están vinculadas al clima de escepticismo económico que vive la sociedad, y a una serie de escándalos de corrupción que implican al gobierno, y a un hijo de Lula.
Esta misma semana, el gobernador del estado de Goiás, Ronaldo Caiado, lanzó su candidatura presidencial, que presentó como una alternativa a la polarización entre los polos de Lula y Bolsonaro. Muy vinculado al sector agropecuario, Caiado será el candidato del Partido Social Democrático (PSD), de centroderecha. Médico de formación, Caiado, de 76 años, se presentó como la mejor opción para “pacificar” el país, combatir el creciente crimen organizado y avanzar en la innovación con inteligencia artificial y el desarrollo de la industria de minerales críticos. “La polarización no es un rasgo de la política nacional; está sustentada por aquellos que realmente se benefician de ella ¿Puede ser desactivada? Sí, eso es lo que pretendo hacer llegando a la Presidencia”, afirmó.

Perú, a 10 días de unas elecciones impredecibles
Se vienen las elecciones nacionales en Perú. Después de un período lleno de conflictos políticos, inestabilidad institucional, presidentes destituidos y hasta un exmandatario que terminó preso tras intentar un golpe de Estado, el domingo 12 de abril los peruanos irán a las urnas para elegir al presidente que gobernará el país durante los próximos 5 años. En el mismo acto también se definirán 2 vicepresidencias, 130 bancas en el Congreso y 5 representantes ante el Parlamento Andino.
Entre los candidatos al sillón de Pizarro, no hay favoritos claros y son varios los que pueden meterse en una segunda vuelta que parece inevitable. Keiko Fujimori, figura central del movimiento fundado por su padre, y Rafael López Aliaga, exalcalde de Lima con un perfil conservador, aparecen arriba en las encuestas. Pero no están despegados y sus porcentajes de intención de voto andan entre el 10 y 13%. Los siguen de cerca candidatos como Jorge Nieto, exministro de Cultura con un perfil académico y moderado; el economista Alfonso López Chau, y el popular humorista Carlos Alvarez, reconocido por sus imitaciones a políticos. Todos ellos presentan niveles de apoyo parejos y tienen chance de llegar a un ballotage. Pero hay un dato que deja el panorama aún más abierto. Y es el de los indecisos. Más de la mitad de los peruanos aún no sabe a quién va a votar, mientras que un importante porcentaje aseguró que lo hará en blanco.
TRASFONDO. Para entender esta elección hay que mirar cómo llega Perú al 12 de abril. Más que un cambio de gobierno, el país busca cerrar el ciclo de inestabilidad política e institucional que arrastra desde hace años, y que a pesar de todos los quiebres ocurridos, no lo ha logrado. El más importante fue el de 2022, cuando el entonces mandatario Pedro Castillo, intentó disolver las Cámaras y terminó destituido y preso en el penal de Barbadillo, la llamada Cárcel de los Presidentes. Su lugar fue ocupado por la vicepresidenta Dina Boluarte, quien tampoco pudo completar el período. En octubre de 2025 fue removida por el Congreso bajo la figura de “incapacidad moral permanente” y la crisis se precipitó. José Jerí asumió por sucesión constitucional, pero fue destituido pocos meses después. Finalmente, el Congreso designó como presidente interino a José María Balcázar.
El tumultuoso recorrido deja claro lo frágil del sistema y las dificultades para construir acuerdos estables. Con gobiernos que no terminan sus mandatos y líderes que caen, la desconfianza de la población no para de crecer. Incluso el gobierno interino vivió un episodio donde las tensiones quedaron explícitas. Lo comentamos hace poco aquí en Mirada Sur, cuando el presidente Balcázar protagonizó un confuso intento de nombrar como primer ministro al economista Hernando de Soto, con anuncios que iban y venían, negociaciones que no cerraban y la presión de distintos sectores que mostraron hasta qué punto es difícil que los acuerdos ocurran.

Cuba recibe petróleo, y libera presos políticos

La falta de combustible es uno de los elementos centrales de la crisis terminal cubana
En medio de la asfixia energética que tiene a Cuba a oscuras y prácticamente paralizada, 730.000 barriles de petróleo llegaron al Puerto de Matanzas a bordo del petrolero ruso Anatoly Kolodkin, sancionado por Estados Unidos y la Union Europea. Es la primera entrega importante de crudo a Cuba en casi 3 meses, y contó con el permiso de Washington, que lo consideró “un acto humanitario”. Según sostienen los analistas, el envío no altera en nada la política de sanciones impuesta por la administración de Donald Trump. ”Tienen un mal régimen, tiene un liderazgo malo y corrupto, y si les llega o no un barco de petróleo, eso no importa”, dijo el líder republicano.
Casi al mismo tiempo, el gobierno de Cuba anunció la liberación de 2,010 personas privadas de libertad. El régimen detalló que entre los liberados se encuentran "jóvenes, mujeres, adultos mayores de 60 años", así como extranjeros y ciudadanos cubanos residentes en el exterior, próximos a cumplir sus condenas.
TRASFONDO. Para entender el impacto de la llegada del petróleo a la isla, es necesario repasar la profunda crisis energética que atraviesa el país. Cuba no tiene combustible para generar electricidad y eso provoca grandes problemas. Entre ellos los apagones, que ocurren a diario y son cada vez más extensos. El transporte funciona a duras penas y la actividad económica se detuvo casi por completo. Los pocos alimentos que la gente puede conseguir luego de horas de trajinar, se pudren en los refrigeradores apagados y el malestar social va en aumento. El envío de Rusia representa un volumen significativo y le trae a Cuba una bocanada de oxígeno en un momento crítico. Desde enero, cuando Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro y cortó el flujo de petróleo venezolano a la isla, la crisis energética se agudizó al límite y llevó a la dictadura comunista a uno de los peores momentos de su larga historia en el poder.
Sin embargo, el régimen de los Castro sigue encontrando el apoyo de aliados históricos como Rusia, aún en medio de la presión de Estados Unidos y en un escenario internacional que es un polvorín. Y donde el conflicto en Medio Oriente, con Irán como protagonista, vuelve a poner al petróleo en el centro de la atención mundial.
SEGUNDO BUQUE. Rusia anunció ayer que prepara un segundo buque petrolero con destino a Cuba, lo que refuerza la idea de un apoyo sostenido y no de un hecho puntual. Cuba necesita alrededor de 100.000 barriles diarios para cubrir su demanda energética, y produce menos de la mitad . Eso significa que un envío como el que recibió alcanza apenas para unos pocos días. Por eso el segundo buque sería tan importante. No va a solucionar el problema de fondo, pero puede evitar que el sistema colapse completamente en el corto plazo. Eso le daría un poco más de aire al régimen y podría extender su agonía. Mientras tanto, el que sigue pagando el precio de la aventura revolucionaria, es el pueblo cubano.
Martín Aguirre | Director
Rodrigo Caballero | Editor



