¡Buenos días! O tardes, según a la hora que lo encuentre este lectura. Segunda edición de Mirada Sur tras el parate de fin de año, y le traemos un menú informativo más que nutritivo. Comenzaremos por el estado de sitio en Guatemala, donde la violencia pandillera vuelve a desafiar a un gobierno constitucional. Luego analizaremos las inminentes elecciones en Costa Rica, la guerra comercial entre Colombia y Ecuador, los rumores de cambio de régimen en Cuba, y el nuevo gabinete de José Antonio Kast, anunciado en medio de incendios que mataron a más de 20 personas en Chile. El espacio nos obligó a dejar fuera dos temas importantes, como la confirmación formal de la victoria de Nasry Asfura en Honduras, y la liberación del yerno de Edmundo González Urrutia en Venezuela. Sobre Venezuela, habría mucho para decir, pero después de una edición completa dedicada al país la semana pasada, era imperioso ponernos al día con todo lo demás que ocurre en un continente que no da tregua.

Las Cinco Noticias Esenciales

Estado de sitio en Guatemala por violencia de pandillas

Guatemala lleva casi una semana en estado de sitio, luego de que pandillas militarizadas mataran a ocho policías y protagonizaran varios motines en las cárceles con decenas de rehenes. Se trata de una situación de violencia sin precedentes en la historia reciente del país, y que ha forzado al presidente Bernardo Arévalo a tomar medidas severas. El gobierno busca así herramientas para combatir a las pandillas Barrio 18 y a la Mara Salvatrucha (MS-13), consideradas "terroristas" por Estados Unidos y Guatemala, y acusadas de sicariato, extorsión y tráfico de drogas.

Poco después del anuncio del estado de sitio, las autoridades lograron retomar el control del penal de máxima seguridad de Renovación I, en la localidad de Escuintla, a unos 75 kilómetros al sur de Ciudad de Guatemala, y liberar a los nueve custodios que permanecían retenidos. El ministro de Defensa, el general de División Henry Sáenz, aseguró que el ejército "va a seguir en las calles" para continuar "golpeando" las estructuras del crimen organizado. El director de la Policía, David Custodio, advirtió que los agentes, si bien deben "actuar con total apego a los derechos humanos", también podrán defender "la vida" de los ciudadanos "utilizando su arma de fuego" si fuera necesario.

LA VOZ LOCAL. ¿Qué está pasando en Guatemala? Se lo preguntamos a Daphne Posadas, directora de proyectos de la Foundation for Economic Education en Español, y analista política guatemalteca. “La crisis de violencia y seguridad que atraviesa Guatemala no es un episodio aislado ni una sorpresa, es el resultado de un deterioro acumulado durante décadas en el sistema penitenciario y que el fin de semana pasado, cobró factura. Las cárceles del país operan con un hacinamiento cercano al 340%, una situación que el propio ministro de Gobernación calificó como una “bomba de tiempo permanente”. De los 23 centros penales existentes, con capacidad para aproximadamente 6 mil reclusos, actualmente hay más de 23 mil personas”, nos explicaba.

Según Daphne, “durante el fin de semana, hubo motines simultáneos en al menos tres cárceles del país. Uno de los protagonistas de esta crisis es Aldo López Ochoa Mejía, alias “el Lobo”, líder visible de la Mara Barrio 18. Su figura ilustra el verdadero problema: durante años, las prisiones guatemaltecas han funcionado como centros de operación criminal, con reclusos que gozan de privilegios como teléfonos, televisores y control interno de los centros. El intento reciente del gobierno de Arévalo por reducir esos privilegios fue débil pero suficiente para detonar la violencia que no se limitó a los centros penitenciarios”.

“En la madrugada del domingo, se produjeron ataques coordinados contra la Policía Nacional Civil que dejaron al menos una decena de agentes asesinados, provocando pánico en la ciudad de Guatemala. La ciudadanía vivió horas de miedo ante rumores de nuevos atentados. Si bien la crisis era una bomba de tiempo, la gestión del presidente Bernardo Arévalo ha dejado mucho que desear. La respuesta oficial fue lenta y errática, y con mensajes poco claros”.

¿Qué puede pasar a futuro? Según Daphne, “todo esto ocurre en un momento crítico para Guatemala que entra en un ciclo de renovación completa del tablero político con elección de magistrados del Tribunal Supremo Electoral y de la Corte de Constitucionalidad, y las elecciones generales de 2027. Como dijo Mario Vargas Llosa, ´se vienen tiempos recios en Guatemala´.

El oficialismo es amplio favorito en las elecciones en Costa Rica

En una semana, Costa Rica acudirá a las urnas para elegir al sucesor del presidente Rodrigo Chaves, en una carrera electoral que parece ampliamente liderada por su “delfín”, la politóloga Laura Fernández Delgado. Considerado uno de los países más estables y organizados del continente, Costa Rica enfrenta hoy muchos de los mismos problemas que el resto de América Latina: confrontación política, los liderazgos personalistas y una crisis de inseguridad sin precedentes. El clima general en el país es de apatía, aunque la figura del presidente saliente logra polarizar fuertemente al país, con gente que lo ve como un líder indiscutible, y otros que lo rechazan sin medias tintas.

Según las últimas encuestas, la candidata elegida por Chaves para sucederlo lidera la intención de voto con entre 40% y 43,2% de los apoyos, algo clave ya que se necesita más del 40% para poder evitar un balotaje. Exministra tanto de Planificación Nacional como de la Presidencia, Fernández ha construido su campaña como una continuación de parte de la agenda del gobierno saliente, destacando la estabilidad macroeconómica y propuestas enfocadas en el empleo, la competitividad y la seguridad.

En segundo lugar figura el socialdemócrata Álvaro Ramos, cuyo apoyo está en un rango de 6,6% a 8%. Ramos surge como uno de los nombres con mayor experiencia pública y política. Ex viceministro de Hacienda y expresidente de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Ramos ha centrado su campaña en propuestas sobre seguridad pública y fortalecimiento de las instituciones sociales.

Para los amantes de la libertad, como quienes redactamos este newsletter, hay dos figuras a las que seguimos con atención. Por un lado, Juan Carlos Hidalgo, antiguo colaborador del Instituto Cato y de Mirada Sur, que es el candidato del partido PUSC. Y por otro, José Aguilar Berrocal, candidato por Avanza.

El clima de tensión política que domina a la élite del país está centrado por la división que genera el presidente Chaves. Que pese a ser una figura conservadora, y ex jerarca del Banco Mundial, no genera apoyos en los sectores tradicionales del país, con los que ha chocado de manera continua, sino que muestra un tono más populista. Pese a acumular 24 denuncias por beligerancia política ante el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) y más de 40 causas en la Fiscalía, Chaves termina su período con el fuero intacto. Los intentos para retirarle la inmunidad, el primero solicitado por la fiscalía y el segundo por el Tribunal, fallaron, porque los votos en el Congreso fueron insuficientes.

La semana pasada, el presidente Chaves recibió al mandatario salvadoreño Nayib Bukele. En un acto de alto impacto simbólico, Chaves y Bukele inauguraron la construcción del Centro de Alta Contención de Crimen Organizado (CACCO). Inspirada directamente en el CECOT salvadoreño, la obra representa una inversión de 35 millones de dólares y contará con cinco módulos diseñados para albergar a 5.100 reclusos, con el fin de aislar a los criminales más peligrosos del país. La intención de Chaves, de emular algunas políticas de Bukele, y mostrar su afinidad con uno de los mandatarios más populares del continente, es más que explícita.

El último debate presidencial realizado por el Tribunal Supremo de Elecciones evidenció que los temas que más preocupan a los votantes son la seguridad pública, la economía, el empleo y la reforma del sistema de justicia, además de la educación y la salud pública.

Ecuador y Colombia en guerra comercial

Parecería que la estrategia negociadora de Donald Trump está teniendo seguidores en América Latina. Por estas horas, Ecuador y Colombia se encuentran enfrascados en una abierta guerra comercial, con imposición de aranceles mutuos, y duras palabras en público, luego de que el presidente Daniel Noboa acusara al gobierno colombiano de no colaborar en su lucha contra el narcotráfico y las pandillas que desangran al país. "Hemos hecho esfuerzos reales de cooperación con Colombia, incluso con un déficit comercial que supera los 1.000 millones de dólares anuales. Pero mientras hemos insistido en el diálogo, nuestros militares siguen enfrentando a grupos criminales atados al narcotráfico en la frontera sin cooperación alguna", señaló el miércoles Noboa.

La respuesta de Colombia no se hizo esperar. “El Gobierno de Colombia aplicará un gravamen del 30 % a la importación de 20 productos provenientes de Ecuador, con la posibilidad de extender la medida a un grupo más amplio, como respuesta a la alteración de las condiciones del comercio bilateral generada por la decisión unilateral adoptada por ese país de imponer un arancel del 30 % a productos colombianos a partir del mes de febrero”, señala un comunicado de la cartera de Comercio. A la medida arancelaria se suma el anuncio del Ministerio de Minas y Energía del Gobierno de Gustavo Petro, que señaló que suspende la venta de energía a Ecuador. En la actualidad, Ecuador depende de Colombia para cubrir hasta el 9% de su demanda energética.

Entre enero y noviembre de 2025, Ecuador exportó productos a Colombia por un valor de 808 millones de dólares, mientras que en el mismo período las importaciones provenientes de Colombia rondan los 1.700 millones, según el Banco Central del Ecuador y el Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia (DANE).

TRASFONDO. El expresidente ecuatoriano Rafael Correa, una de las figuras más visibles de la oposición en Ecuador, llamó a Noboa "Trumpito, una miniatura cómica y mal hecha de Trump", en una publicación en X, en la que ofrecía disculpas al Gobierno de Petro, un aliado ideológico en la región, de los que no le quedan muchos. La realidad es que el continente está viviendo un cambio político muy profundo. Al punto que la izquierda, que hasta hace poco gobernaba en la mayoría de los países del continente, hoy apenas lo hace en Brasil, Colombia y Uruguay. De estos tres, Brasil y Colombia tienen elecciones este año, que podrían marcar el fin de una ola ideológica que lleva ya varios años. Y un alineamiento ideológico con Estados Unidos en todo el hemisferio, como no se ve hace muchas décadas.

Estados Unidos busca cambio de régimen en Cuba para final de año

En la edición pasada de Mirada Sur, dedicada a Venezuela, destinamos la última pastilla a la repercusión que la captura de Nicolás Maduro podría tener en Cuba, su principal aliado. Y se planteó, con el aporte de tres voces expertas, qué tan cerca estamos del fin de la dictadura más longeva vigente. Esta semana el Wall Street Journal publicó un informe donde sostiene, ya en el título, que “Estados Unidos busca activamente un cambio de régimen en Cuba antes de fin de año”. Y lo plantea como un objetivo político de Donald Trump. La lectura de la Casa Blanca es la que más o menos hacemos todos los que seguimos con interés la realidad latinoamericana. Cuba pende de un hilo. El gobierno transita su período de mayor fragilidad en su larga historia tras perder un “benefactor vital” como Maduro. Sin el petróleo venezolano, que durante los últimos años logró sostener la herrumbrada maquinaria del régimen, la economía cubana está al borde del colapso. Los constantes cortes de energía eléctrica, la escasez de alimentos y medicinas, el deterioro del transporte, son algunas de las tantas necesidades sin satisfacer que llevan a la desesperanza absoluta de la gente. Eso sin hablar de las libertades y los derechos individuales, vulnerados sistemáticamente por décadas.

DESDE ADENTRO. El WSJ informó que Washington está buscando interlocutores no solo en el exilio cubano, sino dentro del propio aparato de gobierno. Sectores dentro del Partido Comunista dispuestos a negociar una transición y propiciar el tan esperado cambio. La estrategia de Trump no es tirar el régimen desde afuera, sino romperlo desde sus propias tripas. Al mismo tiempo, comenzó a apretarle las clavijas. “A Cuba no va a ir más petróleo, cero”, advirtió, cerrándole el grifo en materia de energía, divisas, contratos internacionales y las misiones médicas que le reportaban caja al castrismo. Ese aumento en la presión sobre las fuentes de oxígeno del sistema no garantiza que vaya a caer de inmediato, pero acelera el desgaste. La pregunta que surge es si Cuba puede aguantar esa presión que irá a profundizar más la endémica crisis que arrastra. Porque en definitiva, vivir en crisis ya es algo habitual para los cubanos.

Mientras tanto, en la región, los ojos están bien abiertos. Muchos celebran la inminente caída de otra dictadura. Pero para otros, se termina de derrumbar mucho más que un gobierno. Se apaga definitivamente el modelo que durante tanto tiempo fue el faro de luz que iluminó a la izquierda latinoamericana.

QUÉ PUEDE PASAR. Los escenarios que se abren ante la estrategia que, según el periódico neoyorkino el gobierno de Trump ha iniciado para propiciar la caída definitiva del comunismo en Cuba, son variados. El más inmediato es un endurecimiento del régimen cubano que lleve a más represión y un cierre de filas en el gobierno. Otra posibilidad es que ocurra una negociación interna que propicie una salida pactada y gradual con sectores dentro del propio sistema. Nada violento ni abrupto. También está la posibilidad de que explote todo. Que la economía colapse, estallen protestas masivas, la gente se suba a los botes y sobrevenga una crisis humanitaria de grandes dimensiones. Y también puede pasar que ocurra una ruptura en la interna, con un reacomodo del poder sin llegar a un cambio real ni a la democracia que espera el mundo libre. Lo único cierto es que estamos a las puertas de un cambio que ocupará importantes páginas de los libros de historia que se leerán en las escuelas del futuro.

Incendios forestales arrasan Chile; Kast anuncia gabinete de “emergencia”

Chile arde en llamas. Un incendio forestal masivo se desató la semana pasada en la zona centro-sur del territorio y tiene al país en emergencia nacional. El fuego se ha propagado sin control, dejando una estela de destrucción y muerte en las regiones de Ñuble y el Biobío. Ante la magnitud de los desastres, el presidente Gabriel Boric decretó estado de catástrofe en ambas regiones. La decisión permite que se tomen medidas excepcionales para optimizar la respuesta, administrar recursos y agilizar la coordinación. De sa forma se logró un despliegue total de fuerzas: casi un centenar de aviones y más de 3.000 bomberos trabajando sin descanso. Hasta el cierre de esta edición de Mirada Sur, las autoridades reportaron la cifra de 21 muertos, 20 mil damnificados y más de 40 mil hectáreas arrasadas por el incendio.

Los daños materiales en zonas rurales y urbanas son inconmensurables. Barrios enteros fueron devorados por las llamas y algunos hospitales debieron ser desalojados. Las imágenes aéreas son desoladoras. Muestran zonas totalmente devastadas, con un nivel de destrucción comparable al de un bombardeo. Mientras tanto, las condiciones climáticas contribuyen con la propagación del fuego. Temperaturas elevadas, fuertes vientos y baja humedad extrema, dificultan los esfuerzos de los bomberos.

TRASFONDO. Si bien aún no se conocen las causas de los incendios, las hipótesis van desde fallas eléctricas o negligencias hasta acciones intencionales. En ese sentido, las autoridades detuvieron a 4 personas, acusadas de iniciar algunos focos. “Se les encontró combustible y acelerante”, dijo el ministro de Seguridad, Luis Cordero. Uno de los detenidos, un hombre de cincuenta años con antecedentes penales, presuntamente intentaba prender fuego en una zona de la comuna de Penco, donde las llamas han causado mayores daños. Además, se reportaron ataques a tiros contra bomberos que se encontraban en plena faena de combate, lo que llevó a reforzar la seguridad de los equipos de emergencia. Chile, entre la Cordillera de los Andes y el Océano Pacífico, al borde de la placa de Nazca, es un país habituado a los desastres naturales a gran escala. Inundaciones, tornados, terremotos, tsunamis e incendios.

ACUERDOS. Desde La Moneda, el presidente saliente Gabriel Boric y el presidente electo José Antonio Kast dieron un mensaje positivo, dejando de lado las profundas diferencias ideológicas que los separan y coordinando esfuerzos para que la ayuda llegue a donde se precisa. La dramática situación requiere una respuesta institucional rápida, donde los acuerdos suman más que las disputas. En medio de la vorágine que vive el país, Kast presentó el gabinete que lo va a acompañar en su gestión. Lo definió como un equipo “de emergencia nacional” que, tal como lo anunció en campaña, prioriza la seguridad, el orden público y la gestión económica. Destaca la fuerte impronta empresarial que combina perfiles técnicos con figuras vinculadas a la derecha tradicional.

Martín Aguirre | Director

Que tan bien cocinado estuvo este resumen semanal

Login or Subscribe to participate

Reply

or to participate

Keep Reading

No posts found