Bienvenidos a Mirada Sur, su resumen esencial de información sobre América Latina. De la mano del Archbridge Institute, le ofrecemos aquí una “solución informativa”, parafraseando a los genios del márketing tecnológico cuando le quieren vender algo. Es que en un mundo sobrecargado de información, nosotros le ofrecemos un pantallazo rápido y útil para que entienda lo que pasa a su alrededor, y lo que puede pasar a futuro. Con el enfoque, hoy casi imposible de encontrar en los medios tradicionales, de las ideas de la libertad. Hoy arrancamos por Perú, donde el ya de por sí peculiar sistema político de ese país, nos ha regalado una semana llena de excesos y sorpresas. Seguimos por Venezuela, donde parece haberse cumplido la primera fase de la transición impulsada por EE.UU.. También visitamos Honduras, Brasil, y cerramos en Colombia, con un tema tan exótico como las habituales salidas verbales del presidente Petro. Que esta semana no tuvo mejor idea que atacar a Shakira y dar otra “clase” de sexualidad y política.
Lo esencial de la semana

Perú entre el bochorno electoral, y una definición cabeza a cabeza
El domingo, Perú celebró elecciones presidenciales ante una insólita oferta de 35 candidatos en competencia. Pasados 4 días y con más del 90% de los votos escrutados, Keiko Fujimori encabeza la carrera con alrededor del 17%, lo que asegura su participación en la segunda vuelta. Pero al cierre de este boletín, la definición de su rival continúa abierta. Rafael López Aliaga y Roberto Sánchez mantienen una disputa cabeza a cabeza, con una diferencia mínima que se resolverá con el ingreso de las últimas actas, especialmente de las regiones rurales y del voto consular.
Como era de esperar en un país que desde hace años atraviesa una profunda inestabilidad política e institucional, el proceso no ha fluido con normalidad. Durante la jornada electoral hubo demoras en la apertura de mesas, problemas logísticos en distintas regiones y un conteo de votos lento que extendió la incertidumbre. Al mismo tiempo, López Aliaga, candidato de la derecha y declarado admirador de Donald Trump, denunció fraude, solicitó la anulación de las elecciones y llamó a sus simpatizantes a una “insurgencia civil”. Como consecuencia de sus dichos, fue denunciado ante el Ministerio Público por “la presunta comisión de los delitos contra la tranquilidad pública, contra la voluntad popular, contra los poderes del Estado y el orden constitucional”.
Pero “Porky”, como se apoda cariñosamente a López Aliaga, no se amilanó y en cambio redobló la apuesta. Convocó a una protesta a las puertas del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y anunció que no aceptará el resultado de las urnas incluso si éstas le dan el pasaje a la segunda vuelta. Además, sostuvo que lo ocurrido el domingo “no se ha visto ni en la dictadura de Maduro en Venezuela”.
TRASFONDO. El candidato de Renovación Popular argumentó que las deficiencias operativas en los comicios impidieron votar a unos 608.000 limeños. Se apoya en el dato de que la tasa de ausentismo este domingo llegó a 20,14%, frente al 13,35% de 2016. En un mensaje publicado en sus redes sociales, ofreció una recompensa de 20 mil soles (unos 6 mil dólares) a quien pueda aportar pruebas que legitimen su denuncia.
En los últimos años, Perú vivió una seguidilla de crisis que incluyó la salida 9 presidentes, conflictos entre el Poder Ejecutivo y el Congreso; un intento de golpe de Estado a manos de Pedro Castillo y un deterioro progresivo de la confianza en las instituciones. La fragmentación y la multiplicidad inédita de candidatos que se vio el domingo, junto con la imposibilidad de que alguno de ellos supere el 20% de las voluntades, son claros signos de un sistema político debilitado y sin liderazgos sólidos. Dentro de ese contexto, las tensiones que aparecieron durante y después de la jornada electoral eran esperables.
¿QUÉ PUEDE PASAR? Las únicas certezas hasta el momento son que Keiko ya está en la instancia final y que su rival se definirá entre López Aliaga y Sánchez por unos pocos miles de votos. Si avanza Rafael López Aliaga, la segunda vuelta enfrentará a dos candidatos del mismo perfil político. En ese contexto, la decisión recaerá en una cuestión de estilos de gobierno y simpatías. También es probable que una parte del electorado que no se identifica con la derecha se abstenga o vote en blanco. A esto se suma que Aliaga llega a esta instancia cuestionando el proceso electoral y denunciando fraude, lo que anticipa una campaña picante, con mucha desconfianza y confrontación. Si en cambio el segundo lugar se lo queda el izquierdista Roberto Sánchez, la segunda vuelta presentará un contraste más marcado. El postulante que se define a sí mismo como el “candidato presidencial Castillista”, promete no solo liberar a su líder preso, sino “la verdadera refundación de la patria”. Por no mencionar a su muy articulada compañera de fórmula.
De pasar Sánchez, la elección será entre dos propuestas bien diferentes en cuanto al rumbo económico y político del país. Sánchez incluso ha dicho que de llegar a la presidencia, no renovará su mandato a Julio Velarde, presidente del Banco Central desde el 2006, y considerado el artífice de la estabilidad económica del país, en un período donde los presidentes han sido cambiados como ropa interior.
Pero en cualquiera de los escenarios hay un punto en común: ninguno de los candidatos cuenta con un respaldo fuerte. Fujimori se aseguró el balotaje con apenas el 17% de los votos, y quien la enfrente lo hará con un porcentaje menor. Eso significa que el próximo presidente del Perú llegará al Palacio de Pizarro con un apoyo limitado, en un sistema político fragmentado, y todo indica que el clima seguirá siendo de máxima tensión.

Estados Unidos cree que primera fase de transición en Venezuela ha culminado

María Corina Machado es recibida por Giorgia Meloni durante su visita a Italia. Foto: Twitter
El gobierno de Donald Trump cree que la primera fase de la transición política en Venezuela ha terminado con éxito. Y si bien no hay un plazo claro para la celebración de elecciones, el camino se está abriendo para un proceso que devuelva al país a un sistema democrático y plural. Así se expresó Michael Kozak, subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, quien dijo esta semana que “la primera fase fue la estabilización. No queríamos que la situación de seguridad se desmoronara, que la gente se quedara sin acceso a servicios, que las pandillas deambularan libremente, ni que se produjera una gran oleada de migración ilegal. Básicamente, lo logramos: ninguna de esas cosas sucedió. Esa fue la primera fase. Misión cumplida".
“No tenemos una fecha fijada. Lo que tenemos son condiciones que permitirán la celebración de elecciones y propiciarán una transición hacia la democracia”, dijo Kozak, quien destacó algunos de los avances implementados por el Gobierno interino de Delcy Rodríguez tras la captura de Nicolás Maduro. “Vemos avances en la reconciliación política de Venezuela. El gobierno interino aprobó una ley de amnistía y liberó a cientos de presos políticos”. Según el jerarca americano, “figuras de la oposición exiliadas están retomando su participación en la vida pública y la sociedad civil se está reconstruyendo. Estos pasos son esenciales para crear las condiciones necesarias para una transición hacia un Gobierno elegido democráticamente en Venezuela”, añadió.
ELECCIONES. Mientras tanto, la principal figura de la oposición venezolana, la premio Nobel de la Paz María Corina Machado, encabezó una gira por varios países europeos en la que se reunió con los mandatarios de Italia, Francia, y la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Allí, María Corina reclamó la celebración rápida de comicios que devuelvan la normalidad a la política de su país. “La Constitución venezolana es muy clara y establece que ante la falta absoluta, y nadie puede dudar que hay una falta absoluta del señor Nicolás Maduro, en los siguientes 30 días se deben convocar elecciones”. Sin embargo, Machado precisó que convocar no quiere decir celebrarlas inmediatamente. Primero, abogó por la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral, integrado por personas sin "vinculación política", y por actualizar el registro, ya que "el 40 % de los venezolanos con derecho a voto no están inscritos".
Por su parte, uno de los últimos hombres fuertes del régimen chavista que se mantiene en su cargo, el ministro del Interior Diosdado Cabello, desestimó el llamado a elecciones. “Ahora piden elecciones porque hay ausencia absoluta del presidente Nicolás Maduro. Bueno, ustedes nos decían que Nicolás Maduro no ganó y cómo es que ahora piden ausencia absoluta de alguien que no ganó”. Y agregó que “Las elecciones serán cuando sean, y ese día, las fuerzas revolucionarias estaremos preparados para ganar”.
POR QUÉ ME IMPORTA. Pasada esta primera fase de estabilización del régimen en Venezuela tras la captura de Maduro, crece la preocupación en toda al región sobre cómo seguirá eel proceso de apertura en el país. Mientras el presidente Trump parece muy enfocado en su guerra en Medio Oriente, las fuerzas democráticas venezolanas temen que su situación haya pasado a un segundo plano, y esto permita un acomodamiento de las piezas del sistema autoritario en el país, bajo una nueva presidenta, pero con los mismos vicios. María Corina Machado, tras un período de paciente espera, parece decidida a apretar el acelerador para forzar una aceleración del proceso de cambio.

Nuevo gobierno de Honduras “limpia” el sistema electoral del país
El Congreso de Honduras destituyó esta semana a cuatro altos funcionarios de los organismos electorales vinculados al ahora opositor Partido Libertad y Refundación, también conocido como LIBRE, de izquierda y en el poder hasta enero pasado. El Congreso los acusó de incumplimiento de deberes constitucionales por haber intentado sabotear los comicios del pasado 30 de noviembre para beneficiar la candidatura de Libre. Las destituciones forman parte de juicios políticos que impulsa el Parlamento contra autoridades afines a LIBRE, luego de que asumiera el poder Nasry Asfura.
Las decisiones se adoptaron con 88 votos del Partido Nacional (PN) y del Partido Liberal (PL), en una sesión que concluyó con la remoción de autoridades del Consejo Nacional Electoral y del Tribunal de Justicia Electoral. Entre los destituidos figuran Marlon Ochoa, Mario Morazán, Lourdes Mejía y Gabriel Gutiérrez, todos señalados como afines al oficialismo anterior. Ochoa abandonó el país alegando amenazas contra su vida.
Apenas unas semanas atrás, el Congreso destituyó a Johel Zelaya como fiscal general, en un juicio político en el que se presentaron graves acusaciones sobre manipulación de la justicia y abuso de poder dentro del Ministerio Público. Esta oficina, bajo su mando, habría favorecido intereses oficiales y orientado procesos contra figuras opositoras, al tiempo que postergaba expedientes de alto perfil y bloqueaba investigaciones de carácter sensible. Según el informe de la Comisión Especial, el Ministerio Público operó con “instrumentalización de la justicia con fines políticos y concentración de decisiones en un círculo de confianza”. 93 diputados respaldaron la destitución, consolidando el control parlamentario sobre una figura clave encargada de hacer valer la legalidad estatal.
TRASFONDO. El nuevo gobierno hondureño parece abocado a una tarea de remover los centros de poder que todavía mantenía en el país la pareja de los expresidentes Manuel Zelaya y Rixi Moncada, quienes fueron parte del eje de izquierda que durante muchos años gobernó el país. Aliados del “socialismo siglo XXI”, esta pareja controló todos los resortes del poder político, y buscaban mantener la influencia, pese a haber perdido las últimas elecciones. Con estas acciones, queda claro que el nuevo presidente Nasry Asfura no piensa dejar flancos que le puedan complicar la delicada gestión que comenzó hace unos tres meses.

Campaña de Brasil con el trasfondo de la pugna entre Washington y Beijing

El presidente brasileño busca dar imagen de vitalidad, mientras cae en las encuestas. Foto: Twitter
Desde hace meses, en Mirada Sur, le advertimos sobre la relevancia global que tienen las elecciones que habrá en Brasil en el mes de octubre. No sólo por la relevancia económica y política que tiene esta potencia en la región, sino por las implciancias que tendrán en el equilibrio de fuerzas entre China y Estados Unidos, a esta hora ya claramente enfrentados en una nueva “guerra fría”, con puntos calientes en todo el globo. Mientras en la última semana se han difundido encuestas que consolidan la tendencia de un avance del principal desafiante que tiene el presidente Lula da Silva, el senador Flavio Bolsonaro, varios medios internacionales se han enfocado en este tema.
El eje de todo esto es la ambición del presidente Lula por convertir a su país en un jugador esencial en el mapa político global. Para eso, ha sido parte central del proyecto de los BRICS, que unía a su país con Rusia, India, China y Sudáfrica. Un bloque que buscó integrar luego a otros países como Irán, en clara muestra de que buscaba convertirse en una especie de contrapeso a la hegemonía estadounidense. Lula nunca ha ocultado su antipatía hacia Estados Unidos, tal vez originada en sus orígenes de izquierda radical en los años 80, algo que se ha potenciado tras el arribo de Donald Trump a la Casa Blanca.
Desde la llegada de Trump, Lula ha buscado permanentemente una alianza más cercana con China, y con fuerzas de izquierda global. De hecho, mientras se redactan estas líneas, el presidente brasileño se encuentra en Barcelona, para una “cumbre” organizada por el polémico presidente español Pedro Sánchez, otro que busca cosechar apoyo electoral apelando al histórico rechazo a Estados Unidos que existe en su país ya desde tiempos de la Guerra de Cuba, que significó el fin oficial del imperio español. Un Sánchez que acaba de llegar justamente de un viaje oficial a China, justo en momentos en que su esposa ha sido imputada por corrupción y tráfico de influencias.
El problema es que la nueva doctrina de seguridad americana, se enfoca en eliminar la influencia de China en el hemisferio occidental, y en el continente que Washington considera su zona de influencia exclusiva. Lula fue durante mucho tiempo sostén de los regímenes de Maduro en Venezuela, y de los Castro en Cuba, así como inspirador de todos los movimientos de izquierda rgionales. Por otro lado, Flavio Bolsonaro, al igual que su padre, es un fervoroso partidario de una alianza más estrecha con Washington, y cortar todo vínculo con China. A nadie puede escapar entonces, lo importante que es lo que suceda en Brasil en el mes de octubre.
ENCUESTAS. Las últimas encuestas muestran al senador opositor llegando a 42% de los votos, mientras que Lula tendría un 40%. Esto, más allá de que se considera por los expertos un “empate técnico”, ya que la diferencia está dentro del margen de error de la encuesta, consolida una tendencia que viene procesándose hace meses: Lula cae y Bolsonaro Jr sube. La ventaja del jefe de Estado era de 10 puntos en diciembre, siete en enero y cinco en febrero. En marzo, ambos empataron con 41%. El panorama no luce nada simple para Lula da Silva, a punto de cumplir 80 años, y cuyo gobierno enfrenta varios escándalos de corrupción, que devuelven a la mesa crisis anteriores como las del Lava Jato o el Mensalao. La respuesta del mandatario ha sido subir a sus redes sociales muchos videos de entrenamiento físico, y apelar al nacionalismo como arma política.

La herencia más pesada de Pablo Escobar
En los años 90, una sucesión de eventos climáticos atípicos en la zona del Chaco argentino, determinó que los ríos se saturaran de camalotes, juncos y plantas flotantes. El fenómeno dificultaba la navegación, afectaba la potabilidad del agua y acabó provocando un deterioro de la actividad económica. Fue entonces cuando un personaje local, conocido como El Negro Flores, planteó una solución descabellada, pero que, en el delirante universo latinoamericano, fue tomada como una idea brillante y se ejecutó sin dilaciones. Flores propuso importar hipopótamos y liberarlos en los cauces de agua chaqueños, para que estos enormes herbívoros, que comen hasta 50 kilos de plantas al día, resolvieran el problema. Como era de esperar, todo salió mal. Los animales introducidos se reprodujeron y afectaron los ecosistemas locales y la idea se fue de madre.
Lo que se acaba de narrar no ocurrió en la realidad, sino en una divertida novela del escritor argentino Mempo Giardinelli: Imposible equilibrio. Pero como bien sabe el lector de Mirada Sur, el realismo mágico que impera en nuestra región, genera escenarios y situaciones tan delirantes e inverosímiles que parecen literatura. Fue así como el capo narco Pablo Escobar, en pleno auge de su carrera delictiva, mandó construir un zoológico en su finca y lo llenó de animales exóticos. Entre ellos, 4 hipopótamos que hizo traer del Africa. Cuando cayó su imperio y fue abatido por las autoridades, el zoológico quedó abandonado y muchos animales pasaron a vivir libres en la espesura de la selva colombiana. Los hipopótamos se reprodujeron y hoy, más de tres décadas después, se estima que hay cerca de 200 ejemplares habitando los ríos y áreas de la región. Y claro, como en el relato de Giardinelli, todo está saliendo mal.
EUTANASIA. Lo que comenzó como una excentricidad de Escobar para agradar a su pequeño hijo, derivó en un problema ambiental y de seguridad en el centro de Colombia. Los hipopótamos son animales inmensos que pueden alcanzar 3 toneladas y media de peso. Viven hasta 50 años y suelen ser agresivos con el ser humano, lo que representa un peligro real para campesinos y moradores de la zona. En 2022, los descendientes de aquellos animales traídos por el capo narco fueron declarados por el Estado como especie exótica invasora. Desde entonces, las autoridades se devanan los sesos tratando de encontrar la manera de deshacerse de ellos. La endogamia ha provocado daños genéticos y eso hace que ningún país esté interesado en recibirlos. Finalmente la decisión fue el rifle sanitario. Buscando frenar su expansión, el gobierno colombiano acaba de anunciar un plan en el cual se proyecta la eutanasia de al menos 80 ejemplares.
UNA PAPA CALIENTE. La senadora Andrea Padilla, del partido Alianza Verde, criticó duramente al gobierno de Petro por su negligencia ante la problemática. Señaló que la eutanasia a los hipopótamos es inaceptable ya que los animales no son culpables del problema y que “durante años Colombia ha evitado enviarlos a otros países por evitar una inversión”. En ese sentido, sostuvo que “matar a cada animal costará 90 millones, siendo que esterilizarlos habría costado 40 millones cada uno”. A la vez desestima que los hipopótamos no hayan podido ser trasladados a otro país por los problemas genéticos señalados y en cambio lo adjudica a la mala gestión de las autoridades competentes. Según dijo, ellos mismos anunciaron, en 2023, “que había tres solicitudes para exportar a 85 hipopótamos”. Sin embargo, nunca se concretaron.
Mientras tanto, los descendientes de las mascotas de Escobar, ajenos a la discusión, siguen habitando las selvas colombianas. Aunque nadie sabe por cuánto tiempo más.
Martín Aguirre | Director
Rodrigo Caballero | Editor




