¡Feliz viernes! Como cada cierre de semana, aquí le llega su resumen esencial de noticias de América Latina. Sin exageraciones, sin “clickbaits”, sin sesgos ridículos. La noticia y su contexto, con una mirada liberal de la realidad regional. Esta semana todos los ojos están en Cuba, donde la situación parece una olla a presión a punto de explotar. Pero también en Venezuela, donde la destitución del todopoderoso general Padrino, alimenta todo tipo de rumores. También analizaremos la tensión entre Ecuador y Colombia, el cambio constitucional que logró el salvadoreño Nayib Bukele, y cerramos con una dolorosa crítica a uno de los medios que supo ser referencia global de seriedad y ecuanimidad. ¿Poco? ¡No! Mucho. Así que no perdemos más el tiempo, y empezamos con las noticias.

Lo esencial de la semana

La situación en Cuba; una olla a presión a punto de explotar

Una postal de la situación actual de Cuba, que durante décadas fue llamado el “paraíso socialista”

Las noticias de Cuba son cada día más dramáticas. A los permanentes cortes de energía, a la desesperación de la gente por la falta de alimentos y medicinas básicas, se suma la creciente presión internacional para que se produzca un cambio de régimen en la isla que está bajo control comunista hace casi 70 años. Esta semana, Costa Rica se sumó a Ecuador en su decisión de cerrar su embajada en el país caribeño, y retirar a sus diplomáticos, citando un deterioro de la situación humanitaria. Pocos días antes, el presidente estadounidense Donald Trump había informado que la situación en la isla era insostenible, y que tendría el privilegio histórico de “tomar” Cuba.

Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que los recientes cambios anunciados por el régimen comunista para permitir las inversiones de exiliados políticos, no son suficientes como para tener un impacto real. Y que lo que hace falta en Cuba es un cambio de fondo. Algo similar parecen estar diciendo las protestas en las calles, que han venido creciendo cada noche, incluso con saqueos a sedes regionales del Partido Comunista. Insólitamente, mientras los cubanos arriesgan su vida para lograr algo de libertad, el aparato exterior de la izquierda radical, ha salido a defender al régimen. Desde la líder del partido Podemos de España, Irene Montero, hasta nada menos que Greta Thumberg (que estrenó un peinado al mejor estilo Luke Skywalker), salieron a apoyar al gobierno cubano. Mención especial para este activista argentino que se dedicó a explicarle a un cubano, como es en realidad la situación en su propio país.

LA VOZ LOCAL. Como todo el mundo sabe, es muy difícil contar con la opinión libre de gente que vive en Cuba hoy. Aunque siempre es interesante ver las cosas que cuenta la periodista local Yoani Sánchez, que se las ingenia para transmitir mensajes desde la isla. En nuestro caso, contactamos al economista y fellow del Archbridge Institute, Carlos Martínez, y le hicimos dos preguntas sobre lo que pasa hoy en su país.

-¿Cuánto cree que pueda resistir el regimen en esta situación actual?

-La situación actual en la isla de Cuba es crítica y desesperante. La crisis que enfrentan los cubanos es una de las peores de los últimos años. Si observamos el deterioro económico, la presión sobre el sistema de salud y los brotes recientes de enfermedades transmitidas por mosquitos, como la chikungunya, queda claro que el país atraviesa una emergencia profunda. Desde 2021, el régimen ha intentado introducir aperturas económicas limitadas, pero no ha logrado estabilizar la vida cotidiana. Hoy el peso sigue devaluándose y los precios de los alimentos, el combustible y el transporte continúan subiendo, mientras muchos bienes esenciales se venden en dólares. En estos días hemos visto incluso una desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional, y aun después de ese colapso las autoridades advirtieron que los déficits de generación continuarían. Para el cubano de a pie, el apagón ya no es la excepción, sino la norma. A eso se suma la escasez de comida, combustible, agua y medicina. El cubano promedio gasta aproximadamente 15 horas a la semana en buscar su canasta de consumo. Mientras, persisten la represión y las detenciones contra quienes protestan o informan sobre lo que ocurre en la isla. El caso de los muchachos de El 4tico es solo una expresión visible de un problema mucho más amplio. Personalmente, me cuesta ver cómo este régimen podrá sostenerse mucho más allá de este año si el deterioro interno y la presión externa siguen intensificándose.

-¿Es viable un cambio a la venezolana, manteniendo la estructura del régimen durante una transición?

-Yo no creo que una futura transición cubana vaya a parecerse mucho a la situación de Venezuela, por varias razones. Para empezar, Cuba no ocupa para Estados Unidos el mismo lugar que Venezuela en materia energética. Además, en el caso cubano hay un elemento adicional que no debe ignorarse: Estados Unidos ya tiene codificado en ley parte del marco que regiría una eventual transición. La Ley Helms-Burton establece que, para que el presidente pueda reconocer un gobierno de transición en Cuba, ese gobierno tendría que haber legalizado la actividad política, liberado a los presos políticos, y asumido el compromiso de convocar elecciones libres y justas. Y, por último, tampoco hay que perder de vista que Estados Unidos ya administró Cuba en el pasado, entre 1898 y 1902. Por eso, no sería extraño pensar que, ante un colapso real del régimen, Washington intentara desempeñar nuevamente un papel relevante en la reconstrucción del país, esta vez en coordinación con los propios cubanos y dentro de un contexto distinto, pero con la posibilidad real de ayudar a encaminar una transición más ordenada y estable.

Remueven al ministro Padrino, figura clave de la represión chavista

Vladimir Padrino, con mirada recia junto a su ex líder, Nicolás Maduro. Foto: Twitter

La noticia cayó como una bomba en Venezuela. Es que con la decisión de la “presidenta encargada” Delcy Rodríguez de destituir al ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, sale de escena una de las figuras clave del chavismo de los últimos años. Padrino no sólo ocupaba ese cargo desde el 2014, sino que era visto como el verdadero hombre fuerte dentro del estamento militar que sostenía al régimen chavista. “Agradecemos al G/J Vladimir Padrino López por su entrega, su lealtad a la Patria y por haber sido, durante todos estos años, el primer soldado en la defensa de nuestro país”, señaló Rodríguez. Padrino reaccionó a la decisión en su cuenta de Instagram, donde publicó un mensaje en el que agradeció a Rodríguez y felicitó a su sustituto.

Padrino es acusado de narcotráfico en Estados Unidos, donde el gobierno ofrece una recompensa de US$ 15 millones por información que lleve a su arresto. En 2020, el propio Padrino calificó de “burda patraña” la acusación de Estados Unidos en su contra.

El ex jerarca protagonizó algunos de los episodios más bizarros del final del período de Maduro en el poder, como cuando salió a ostentar el poderío militar de su ejército de manera algo tragicómica, para pocos días después reconocer que no habían podido hacer nada ante la superioridad militar de Estados Unidos.

QUIEN ES. Padrino López fue el ministro de Defensa más longevo de la “revolución”. Controló la institución armada, coordinó la represión de las protestas de 2014 y 2017, dirigió la Gran Misión Abastecimiento Soberano, el mecanismo que usó el chavismo para repartir comida y comprar voluntades en plena crisis alimentaria, y juró una y otra vez su “lealtad absoluta” a Nicolás Maduro. Su papel fue decisivo en los momentos más oscuros: en 2019 rechazó públicamente cualquier transición; en 2024, tras las elecciones presidenciales, avaló el fraude con mensajes institucionales que dejaron claro que la FANB estaba dispuesta a defender “el proyecto” por encima de la voluntad popular. Su salida ha desatado una ola de rumores y versiones en Carcacas, donde hay todo tipo de especulación sobre la implicancia de este cambio, en apariencia pacífico. Algunos creen que se trata de otra señal a Estados Unidos de que los cambios van en serio. Otros apuntan a un reajuste de los equilibrios internos, en especial, en el sector militar.

REEMPLAZO. El nuevo ministro de Defensa es Gustavo González López, quien ya ha ocupado altos cargos con el chavismo. Fue ministro de Interior con Maduro entre 2015 y 2016, jefe de inteligencia en dos lapsos, de 2014 a 2018 y de 2019 a 2024, y comandante de la Milicia Bolivariana, un cuerpo reservista altamente adoctrinado en la lealtad al chavismo, entre 2011 y 2013, cuando aún gobernaba el fallecido Hugo Chávez. González López fue sancionado por EEUU desde 2015, acusado de violaciones a los derechos humanos en la represión política. Tras la caída de Maduro, había sido nombrado por Delcy Rodríguez como jefe de la guardia presidencial y de la temida dirección de contrainteligencia militar.

Escala la tensión entre Colombia y Ecuador

El tiroteo entre el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y su par colombiano, Gustavo Petro, pasó de los bombazos arancelarios a las bombas reales. Al menos es lo que denunció Petro esta semana y Noboa no tardó en negar. Según afirmó el mandatario colombiano, aparecieron “27 cuerpos calcinados” en la frontera con Ecuador, los cuales atribuye a una ofensiva militar del país vecino contra grupos criminales que operan en la zona, en medio de una muy anunciada estrategia contra el narcotráfico que Ecuador inició en conjunto con fuerzas especiales de los Estados Unidos.

“Están bombardeando desde Ecuador”, denunció Petro y pidió, a través de su cuenta oficial de X, “investigar a profundidad esta bomba caída en la frontera colombiana con Ecuador desde un avión”. La publicación estaba acompañada por una foto de la supuesta bomba. Además, escribió en la misma red que los ataques “no parecen ser ni de los grupos armados, no tienen aviones, ni de la fuerza pública de Colombia”.
Pero el tono no bajó, al contrario. Desde Quito, Noboa negó las acusaciones y sostuvo que las operaciones que está desarrollando contra el narcotráfico han sido todas dentro del territorio ecuatoriano. “Presidente Petro, sus acusaciones son falsas. Estamos actuando en nuestro territorio, no en el suyo”, escribió en X. Y no se detuvo. En la misma publicación le tiró con munición gruesa: “Hoy, junto a la cooperación internacional, continuamos en esa lucha, bombardeando los lugares que servían de escondite para estos grupos, en gran parte colombianos, que su mismo gobierno permitió infiltrarse en nuestro país… Nosotros seguiremos limpiando y levantando a Ecuador”.

TRASFONDO. El primer capítulo de esta disputa comenzó en enero con la llamada “batalla de aranceles”. El gobierno ecuatoriano decidió imponer una “tasa de seguridad” del 30% a las importaciones de Colombia, con el argumento de proteger su industria local en un contexto económico complicado. Desde Bogotá se interpretó la medida como un gesto hostil al que Petro respondió suspendiendo el suministro eléctrico a Ecuador y gravando 73 productos de ese país. Pero la cosa no quedó ahí. Noboa contraatacó decretando una tarifa por el traslado de crudo colombiano a través de su principal oleoducto y elevó su arancel original en un 50%. La situación iba de mal en peor. Pero ahora, con las acusaciones de Petro, tomó ribetes más graves y la relación entre ambos países alcanzó uno de los momentos más tensos en mucho tiempo.

POR QUÉ ME IMPORTA. Porque no se trata apenas de una pelea entre vecinos, sino de un choque entre dos modelos. Noboa se está jugando todos sus boletos a una estrategia dura contra el crimen organizado y se alineó con Estados Unidos. Petro, en cambio, va por otro camino. Con su discurso pacifista, dice que no quiere la guerra, pero al mismo tiempo eleva el tono. Denuncia agresiones graves y pide la intervención de EE.UU.: Todo dentro de una misma jugada que suena más a advertencia que a bajar los ánimos.
El contraste se vuelve más relevante con las elecciones cercanas en Colombia, donde no solo se elige un gobierno, sino el rumbo de uno de los países más influyentes del continente. Lo que pase ahí va a marcar el tono de la región en los próximos años.

Bukele logra reforma constitucional para imponer la cadena perpetua

El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, logró un importante objetivo político. Foto: Twitter

Desde ahora, en El Salvador, asesinos, violadores y terroristas podrán pasar el resto de sus vidas en la cárcel. Así lo determina la reforma constitucional impulsada por el presidente Nayib Bukele y aprobada por mayoría de 59 sobre 60 legisladores en una Asamblea dominada por el oficialismo. Se trata de una medida que endurece al máximo el sistema penal del país y reafirma su ya conocida política de mano dura contra el crimen.

La iniciativa fue presentada como una respuesta directa a los delitos más graves y abre paso a la polémica y las críticas, las cuales a Bukele parecen no afectarle. De hecho, organismos internacionales ya pusieron el grito en el cielo y advirtieron que este tipo de medidas podría atentar contra las garantías básicas del debido proceso. La reforma, además incluye otros cambios. Entre los más notorios es la decisión de que hay determinadas penas que en adelante no podrán ser aplicadas. “Se prohíbe la prisión por deudas, las infamantes, las proscriptivas y toda especie de tormento”. Ya nadie va a ir a prisión por deber dinero y el Estado no puede aplicar castigos que humillen públicamente. Tampoco expulsar o borrar de la vida civil a un ciudadano.

En una región donde este tipo de condenas fueron corrientes en los últimos años, la decisión parece una declaración de principios. Nicaragua es un ejemplo muy claro y cercano de aplicación de penas proscriptivas. El régimen de Daniel Ortega ha retirado la nacionalidad a opositores, los ha declarado “traidores a la patria” y los ha dejado sin derechos ciudadanos. La Venezuela de Maduro también ha incurrido en estas prácticas, con inhabilitaciones políticas, persecución judicial y restricciones de derechos a opositores.

TRASFONDO. Como en gran parte de América Latina, el sistema penal salvadoreño se basaba en la idea de que incluso quien comete delitos graves puede reinsertarse en la sociedad. Hasta ahora las penas debían tener la finalidad, al menos en la teoría, de rehabilitar al condenado. El castigo como elemento reformador y no solamente punitivo. Con la reforma, el Estado pasa a considerar que las personas que cometen determinados delitos, son irrecuperables. Cuando Nayib Bukele asumió en 2019, El Salvador era una olla a presión. Pandillas como la MS-13 y Barrio 18 controlaban territorios, extorsionaban empresas y trabajadores, y tenían al país viviendo en permanente estado de miedo. La respuesta del mandatario fue contundente. Lanzó una estrategia de choque que incluyó detenciones masivas, fuerte presencia militar y un sistema carcelario de los más duros de la región, que ha recibido tantas críticas como elogios.
Lo cierto es que la estadística lo respalda con números. Los homicidios disminuyeron con rapidez, y hoy los salvadoreños viven en una realidad completamente diferente a la de hace apenas unos pocos años.

POR QUÉ ME IMPORTA. En la mayoría de los países de la región, la criminalidad es una de las principales preocupaciones de la población. Latinoamérica es rica en Estados ineficaces o directamente ausentes frente al delito. En ese contexto, el presidente salvadoreño trajo lo que todos reclaman: resultados. Y por eso se convirtió en un modelo al que la región observa con atención.

Un sesgo que deja mal parado al periodismo

La semana pasada recibimos varios comentarios sobre un artículo que compartimos del prestigioso medio France24 en español, que mostraba el sesgo caricaturesco a la hora de cubrir el traspaso de mando en Chile. Pero el problema está lejos de ser exclusivo de ese medio francés. Como ejemplo, le mostramos aquí la radical diferencia de tono en la cobertura de un medio como la BBC sobre el mismo hecho. Por un lado aparece el nuevo presidente José Antonio Kast, un “ultraderechista”, que da al país el mayor “giro conservador”, y aparece el infaltable ogro Pinochet. Por otro, el “joven” político que llega prometiendo cambiar Chile. Desde ya que Boric no es “ultraizquierdista”, pese a que su propuesta de reforma constitucional dejaba a Maduro como un tibio socialdemócrata.

Esto nos hace acordar a ese “meme”, en el que un amigo le dice al otro: “¿cuál pierna te lesionaste, la izquierda o la ultraderecha?”. Pero no se crea que la cosa queda ahí. Ese mismo medio, financiado por el contribuyente británico de todos los partidos políticos, agrega como segunda nota del día que asume Kast, una que se titula en forma de denuncia: “Qué es Schoenstatt, el movimiento ultracatólico al que pertenece el nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast (y cuál es su presencia en América Latina)”. Sí, de nuevo el “ultra”. La segunda nota elegida para complementar el día que asumió Boric tiene un tono menos alarmista: “Irina Karamanos, la dirigente feminista y pareja de Gabriel Boric que promete reformular el rol de la primera dama en Chile”. El amable lector sabrá identificar las diferencias.

La realidad es que la cobertura de las noticias de América Latina por parte de medios internacionales, y en especial europeos, resulta por momentos tóxica de tan sesgada hacia la izquierda que es. Por ejemplo, no pasa día en que algún medio no hable de la locura de Javier Milei, de su relación con perros clonados, o de su violencia en las redes. Pero tenemos a un presidente como el colombiano Gustavo Petro, que cada día deja en claro que no está en sus cabales, pero eso no amerita ninguna inquietud.

Por eso nos tomamos el trabajo de hacer Mirada Sur. Y por eso creemos que es fundamental hacer pedagogía con los lectores sobre los vicios que viene incorporando el periodismo, a medida que los activistas de izquierda logran imponer su sensibilidad sobre las universidades y redacciones. Por momentos parece una lucha contra molinos de viento, pero no hay peor batalla que la que no se da.

Martín Aguirre | Director

Que tan bien cocinado estuvo este resumen semanal

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