This website uses cookies

Read our Privacy policy and Terms of use for more information.

¡Hola! Semana muy intensa de noticias en América Latina, donde literalmente varios países se juegan al todo o nada. Y aquí se lo explicamos todo en 10 minutos. Para empezar, las elecciones de Colombia dejaron un panorama hiper polarizado, con insultos, ameanzas y denuncias de fraude. En Perú, donde se vota este domingo, el panorama no es mucho mejor, y el resultado puede tener un impacto dramático en los años próximos. Pero el tema no pasa solo por los votos. Y si no, pregúntele a los cubanos, que no saben lo que es una urna hace 70 años, y están padeciendo una crisis terminal, al punto que varias importantes empresas globales anunciaron esta semana que se van del país. O a los bolivianos, que hace un mes tienen el país paralizado por un conflicto social. Como si fuera poco, Lula da Silva calificó de “imbécil” a Donald Trump, en una escalada de agravios de final impredecible. Si esta introducción no lo estimula a informarse mejor, es que verdaderamente tiene hielo en la sangre. Si no, los próximos párrafos son para usted.

De la Espriella gana y exige respetar los resultados

Todos los ojos del continente estuvieron fijados en Colombia esta semana. Y no es para menos. El resultado de las elecciones que debían definir al sucesor de Gustavo Petro terminó marcando una sorpresa mayúscula: el candidato conservador y “outsider”, Abelardo de la Espriella, lograba casi el 44% de los votos, superando al oficialista Iván Cepeda, que quedaba en 41%. Bastante más atrás llegaban la aspirante uribista Paloma Valencia con 7%, y el centrista Sergio Fajardo con 4%. Todas las encuestas anticipaban una victoria de Cepeda, y una competencia más pareja entre los aspirantes de la derecha. Pero claramente hubo un efecto balotaje anticipado, y De la Espriella fue el elegido para intentar frenar la continuidad del proyecto de Petro. Y parece que así será.

Todas las proyecciones actuales muestran que una mayoría de los votantes de Valencia y Fajardo se inclinarían por De la Espriella, y lo ungirían como nuevo presidente. Pero nada es tan simple, ni en Colombia, ni en el resto de América Latina.

Tanto el presidente Petro, como el candidato Cepeda, se negaron a reconocer el resultado adverso, y denunciaron un fraude. Seguramente, la primera vez en la historia en que hay un fraude electoral en beneficio de un candidato opositor. Cepeda también se quejó de que De la Espriella se haya “apropiado” de la camiseta de la selección de fútbol como elemento de campaña, lo cual ha generado una tormenta de “memes” en la web. "Petro, Cepeda, par de delincuentes, no se atrevan, no se les ocurra desconocer la voluntad popular porque acá hay un pueblo que los va a enfrentar y los va a derrotar", dijo De la Espriella en un discurso desde Barranquilla. Pero la situación es demasiado seria como para tomarse a broma. Colombia es un país azotado por la violencia política, donde el candidato ganador debió hacer los actos detrás de una mampara blindada, y donde decenas de políticos han sido asesinados en los últimos años. Este tipo de discurso disolvente, puede ser la chispa que encienda un fuego.

TRUMP INTERVIENE. Poco después de conocerse el resultado, el presidente estadounidense Donald Trump anunció su apoyo a De la Espriella. "Los resultados de esta elección son muy importantes para el futuro de Colombia y su relación con Estados Unidos. Por sus grandes logros en la vida, y por el apoyo que me ha dado, personalmente, tengo el honor de conceder a Abelardo mi completo y total respaldo". Otra figura importante que marcó su postura de cara al balotaje es el ex presidente Alvaro Uribe. Que pese a haber impulsado la candidatura de Valencia, dijo que ahora votaría a De la Espriella, y respondió a quienes comparaban su situación personal con la de Cepeda. Ambos dirigentes padecieron el asesinato de sus padres por motivos políticos.

LO QUE SE JUEGA. Siempre se dice que una imagen vale más que mil palabras. Y eso es lo que aportó un analista esta semana, al decir que De la Espriella parece un clon de Nayib Bukele, y Cepeda de León Trotsky. Es que las similitudes van más allá de la imagen, ya que mientras el primero ofrece un menú político de mano dura al delito, apertura económica, y valores familiares en lo social, el segundo es un marxista “cuadrado”, formado en la Bulgaria comunista, y que propone profundizar el modelo de Petro de confrontación económica, crecimiento del estado, y agendas “progre” en lo social. Con un perfil más serio y riguroso que su mentor Petro.

Si la elección del domingo concitó interés regional, la segunda vuelta promete hacerlo todavía más. Una victoria de la derecha en Colombia, sería una derrota clave para el bloque socialista regional, y una señal clara para Estados Unidos de que el continente se abre a un nuevo esquema de relacionamiento, más amigable y cooperativo.

Definición electoral de infarto en Perú

Keiko Fujimori y Roberto Sánchez definirán este domingo al nuevo presidente peruano.

Este domingo habrá balotaje en Perú y la ciudadanía elegirá su presidente entre los candidatos que superaron la primera vuelta: Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. Al finalizar el escrutinio, uno de los dos será el noveno mandatario que accede al Palacio de Miraflores en los últimos 10 años, lo que habla a las claras de la fragilidad institucional que atraviesa el país andino. Se espera una elección muy pareja con una leve ventaja para la candidata de Fuerza Popular. Pero ni Fujimori ni Sánchez llegan a esta instancia final con apoyo masivo. La intención de voto de ambos es baja y se ubica entre el 35% y el 40%, mientras que el porcentaje de indecisos, votos nulos y en blanco, es extremadamente alto y se estima en un 27%.

El domingo pasado, un debate televisivo puso a los candidatos cara a cara en un encuentro donde se vio más confrontación que propuestas. Allí, Fujimori insistió en que lo que Perú necesita es recuperar el orden, fortalecer la seguridad pública y combatir el crimen organizado. La China, como es conocida popularmente, se muestra como defensora del modelo económico peruano y apela al apoyo de los sectores urbanos y empresariales. Sánchez, en cambio, se opone a ese modelo económico liberal que viene aplicando Perú desde los años 90, y reafirmó su postura de aplicar reformas profundas y atacar la desigualdad. Su cercanía al expresidente Castillo le juega en contra ante buena parte de la ciudadanía y preocupa a empresarios e inversores. Por eso su foco está puesto en el voto de las zonas rurales, y de los sectores populares y de centro. Este último objetivo fue lo que lo llevó, durante la campaña, a moderar su discurso y tratar de transmitir una imagen más dialoguista.

El debate del domingo, además, estuvo marcado por cuestionamientos personales y reproches al pasado político de cada uno. Los analistas coincidieron en que el intercambio no tuvo ningún momento significativo que pudiera haber alterado la tendencia de una elección que será abierta y cuyo desenlace se definirá por una diferencia muy fina. Sea quien sea el ganador, no le será fácil gobernar.

TRASFONDO. Perú viene de años de una profunda crisis de gobernabilidad. La relación entre el Poder Ejecutivo y el Congreso está completamente deteriorada y la seguidilla de presidentes que no han podido completar sus mandatos resulta inédita. Desde 2016 el país ha tenido ocho presidentes distintos. El punto más grave de la crisis sobrevino en diciembre de 2022, cuando el entonces mandatario, Pedro Castillo, que enfrentaba una votación de destitución en el Congreso, intentó disolver el Parlamento y gobernar por decreto. Pero tanto el Ejército como la Policía, el Tribunal Constitucional, el Congreso y hasta su propio gabinete, le dieron la espalda. Y Castillo acabó destituido y encarcelado.
Los problemas no terminaron allí. En su lugar asumió la presidencia Dina Boluarte, lo que desencadenó una ola de protestas de alto voltaje. Durante varias semanas hubo bloqueos de rutas, enfrentamientos con la policía y estados de emergencia que dejaron un saldo de más de 50 fallecidos. Como consecuencia, Boluarte también fue destituida y su sucesor, José Jerí, cayó apenas cuatro meses después. Así, Perú quedó otra vez a cargo de un gobierno interino encabezado por José María Balcázar.

En ese contexto caótico, la segunda vuelta del domingo puede generar dos escenarios diferentes. Si gana Fujimori, es razonable pensar que se vendrá un fortalecimiento de los sectores de centroderecha. Mientras que un triunfo de Sánchez reforzaría la presencia de corrientes reformistas. El principal desafío que le espera al nuevo gobierno será recuperar la gobernabilidad y devolver la estabilidad a un país que lleva demasiado tiempo hundido en una crisis política de la que no ha podido salir.

Empresas huyen de Cuba agravando la crisis

El tambaleante régimen cubano está a punto de caer. Y lo que ocurrió esta semana podría ser el golpe definitivo que termine con 70 años de un régimen que ya no aguanta en pie. Dos grandes cadenas hoteleras anunciaron que se retiran de la isla. Y el turismo, que durante décadas fue una de las principales fuentes de divisas de Cuba, amenaza con derrumbarse. Hoteles de lujo y los codiciados “all inclusive” que contrastan de forma dramática con la decadencia de los edificios donde vive la población local, eran operados por cadenas internacionales y le permitían al país comunista sostener una industria que supo ser el pilar de su economía.

La primera en levantar campamento fue la canadiense Blue Diamond Resorts, que opera marcas como Royalton, Mystique y Memories. Este lunes 1 de junio anunció oficialmente que se retiraba de Cuba y que el cese de operaciones sería "con efecto inmediato”. La compañía gestionaba un total de 62 hoteles y unas 13.000 habitaciones. De acuerdo a lo informado por la empresa, la decisión respondió a la caída general de la demanda y a la falta de perspectivas del destino, así como a ”limitaciones operativas continuas y condiciones de mercado”. Blue Diamond ya había comenzado a reducir sus actividades en la isla en febrero de este año, cuando la crisis del combustible y la reducción de los vuelos provenientes de Canadá y España, empezaron a afectar la llegada de turistas.

La cadena española Meliá Hotels International fue la siguiente en dar el portazo. También mediante un comunicado, dio a conocer que pondrá fin a la operación de 15 hoteles distribuidos entre La Habana, Varadero, Cayo Santa María y otros conocidos destinos turísticos dentro de la mayor de las Antillas. Otra gran firma hotelera que se va es Iberostar, con 12 los hoteles con su nombre que dejarán de funcionar. Son pésimas noticias para la administración de Díaz-Canel, ya que además de ver como se le escapa uno de los pocos sectores capaces de generar divisas, el Estado se ve forzado a asumir la gestión de los establecimientos, que ya padecen problemas de ocupación y rentabilidad.

Pero eso no fue todo. Una nueva bomba cayó sobre la Revolución y echó una palada más de tierra sobre la industria turística. A partir de hoy, viernes, Visa y Mastercard, las dos principales redes de tarjetas de crédito del mundo, dejarán de funcionar. Así lo anunció el miércoles anunció el Banco Central de Cuba.

TRASFONDO. Una de las principales razones que empujaron a las cadenas hoteleras a retirarse de Cuba es la profunda crisis económica. Operar en ese contexto se ha vuelto cada vez más difícil y menos rentable. Tras la pandemia, el sector turístico no ha logrado recuperarse del todo y las cifras de visitantes internacionales se ubican lejos de los niveles previos a 2020. A esta situación se suman el deterioro de la infraestructura y la crisis energética. Los turistas no desean vacacionar en un destino donde la realidad está llena de problemas. Los apagones constantes, el desabastecimiento crónico y la escasez de combustible, no solo aumentan precios, sino que atentan contra la experiencia turística.

Pero hay un motivo más. Viene de afuera de la isla y es el endurecimiento de la política estadounidense hacia el régimen comunista: la administración de Donald Trump estableció nuevas sanciones contra GAESA, una red de empresas controlada por las Fuerzas Armadas cubanas. A través de su filial turística Gaviota, GAESA controla una parte significativa de la infraestructura hotelera del país y mantiene asociaciones con numerosas cadenas extranjeras. Washington determinó plazos para que empresas extranjeras redujeran o eliminaran sus vínculos comerciales con entidades asociadas a dicho conglomerado, bajo amenaza de sanciones financieras. Lo mismo ocurrió con las redes Visa y Mastercard. A fin de evitar las penalidades mencionadas, la institución extranjera que procesaba las transacciones vinculadas a esas tarjetas, decidió cortar vínculos con Fincimex por pertenecer a GAESA y ya no operan en el país caribeño.

Rodrigo Paz se juega sus últimas cartas ante bloqueos lanzados por Evo Morales

El flamante presidente boliviano, Rodrigo Paz, enfrenta un grave desafío a la democracia. Foto

El presidente boliviano Rodrigo Paz parece decidido a enfrentar con todo el poder del Estado, la insurrección que tiene al país paralizado desde hace un mes. Activistas inspirados por el ex presidente Evo Morales mantienen desde el 1 de mayo un bloqueo de carreteras que está asfixiando a la capital La Paz y sus zonas de influencia, a donde no llegan casi alimentos ni medicamentos. Se calcula que 10 personas han muerto desde que comenzó esta crisis, al menos 6 de ellas por falta de atención médica. Esta semana, Paz decidió cambiar al ministro de Defensa y remitió al Legislativo boliviano un proyecto de ley para la regulación de los estados de excepción.

Paz prometió librar “la batalla de las batallas” contra estructuras del narcotráfico que, según él, estarían detrás de las protestas. De acuerdo con el mandatario, recursos para alentar los bloqueos han salido de zonas productoras de coca. “No es de extrañar que desde las regiones de producción de narcóticos se haya capturado a portadores de recursos económicos que, en algunos casos, han ido a alimentar movilizaciones y acciones en contra de nuestra democracia, nuestra Constitución y el bienestar de los bolivianos”, denunció Paz.

SITUACIÓN INSOSTENIBLE. La situación en la capital del país se está volviendo insostenible, e incluso ha empezado a circular entre aliados del gobierno la idea de un referéndum revocatorio. Esto habría impulsado a Paz a tomar medidas más duras contra los bloqueos. Según nos contaba el periodista Emilio Martínez Cardona, “Paz se juega su última carta”. “Es un dilema de hierro: si sigue sin hacer nada o dialogando sin frutos, muere gente porque no pasan las ambulancias. Si desbloquea, mueren bloqueadores (lo que espera Evo Morales para justificar su alzamiento)”. Según Emilio, “después de un mes de esta situación, el clamor es que se haga algo, con cuidado y proporción, pero saliendo de la pasividad. El costo de un mes de bloqueos ya es de US$ 2.000 millones”.

Lo que sucede en Bolivia es muy ilustrativo sobre un debate mucho mayor que atraviesa a América Latina. Desde hace unos años, dirigentes de la izquierda regional, liderados por el presidente socialista español Pedro Sánchez, han organizado foros y encuentros en defensa de la democracia, denunciando el crecimiento de una “ultraderecha” autoritaria. Sin embargo las tres dictaduras sangrientas que hay en el continente son de izquierda. Y en estas semanas hemos visto al presidente de izquierda colombiano desconocer el resultado de unas elecciones democráticas. Y al otrora paladín de la izquierda regional Evo Morales, alzarse contra un gobierno democrático que tiene un par de meses de electo.

Lula ataca a Trump, y apela a la carta nacionalista para ganar votos

La decisión de Donald Trump de imponer nuevos aranceles a Brasil, y el hecho de que lo anunciara tras una reunión con Flavio Boslonaro, hizo explotar a Lula da Silva. “Marco Rubio es un latinoamericano frustrado. Trump se piensa que es el emperador del mundo, el imbécil toma medidas pensando que perjudica a Lula, está perjudicando al pueblo”, dijo el mandatario brasileño, en una escalada verbal que parece no tener vuelta atrás.

“Vamos a luchar para que este país no sea tratado como una republiqueta insignificante. Somos muy grandes. Tenemos mucha historia y no podemos aceptar el tratamiento que EEUU le dio a Brasil esta semana”, dijo Lula. El presidente hizo referencia a los anuncios hechos esta semana por el Gobierno de Donald Trump de que puede imponerle nuevos aranceles adicionales a Brasil, del 25%, como sanción por supuestas censuras en las redes sociales, prácticas comerciales desleales y falta de combate contra la corrupción, entre otros asuntos. Lula afirmó que hasta ahora Brasil no se ha negado a negociar sus divergencias pero que no acepta enterarse de las posibles sanciones estadounidenses por publicaciones en las redes sociales. Agregó que las sanciones anunciadas están basadas en datos equivocados porque EEUU no tiene déficit comercial con Brasil. “Si alguien necesita imponer un arancel es Brasil contra Estados Unidos y no lo contrario”, afirmó.

CONTRA MARCO RUBIO. Lula atribuyó las tensiones en la relación a la posición anti brasileña del secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio. “Ya le dije a Trump que a Marco Rubio no le gusta Latinoamérica y mucho menos Brasil. Es un latinoamericano frustrado”, afirmó. Lula criticó el comportamiento de Rubio por haber acudido al Congreso de EEUU a asegurar que el Gobierno de Trump está consiguiendo alinear a su lado a toda Latinoamérica con excepción de Brasil, Nicaragua, Cuba y Colombia. “Lo importante es que sepan que no queremos guerra, que queremos construir una narrativa verdadera y que queremos fortalecer nuestra relación con EEUU”, dijo.

TRASFONDO. Si bien es claro que existe un problema “de piel” entre Trump y Lula, la mayoría de los analistas ven en esta agresiva ofensiva del brasileño una riesgosa apuesta electoral. Lula se encuentra en medio de una complicada campaña de cara a las presidenciales de octubre, donde debe superar un malestar generalizado en su país con la marcha del gobierno. En el único momento que el mandatario logró subir en las encuestas, fue cuando chocó con Trump por los aranceles, y endureció un tono nacionalista. Algo que parece estar intentando repetir ahora. El problema es que una pelea directa con alguien como Trump, nunca se sabe como puede terminar.

Martín Aguirre | Director

Que tan bien cocinado estuvo este resumen semanal

Login or Subscribe to participate

Reply

Avatar

or to participate

Keep Reading